Rodrigo Vidal
Viajero de Indias
El derecho a la información de los ciudadanos y el derecho a la libertades de prensa y de expresión pasaron del rojo de «alerta» a un S.O.S, un llamado de auxilio general y urgente de todos los actores sociales que reclaman transparencia en las acciones de gobierno y critican las maneras autoritarias de ejercer el poder por parte de los mandatarios que salen del partido que mantiene la hegemonía en esta provincia.
Es justo la actividad periodística la que hoy atraviesa por «limitaciones estructurales, indirectas y silenciosas» que afectan su función, según los resultados del Monitoreo de Libertad de Expresión que el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) hizo sobre la situación del periodismo en la Provincia de San Luis, en el centro de Argentina, donde actualmente radico.
Un poco de histeria
Desde el 10 de octubre de 1983 a la fecha el Gobierno provincial es conducido alternadamente por los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, del Partido Justicialista, lo que dio tiempo suficiente para que lograran el control de los medios más importante de la provincia, el Canal 13 -único canal de televisión abierta con alcance en todo el territorio provincial-, y el Diario de la República -esta bonita familia es propietaria del periódico-, diseñaran las leyes y crearan las condiciones que hoy obstaculizan la existencia de otros medios.
Así que, en casi 30 años los virreyes Rodríguez Saá han mantenido su poder hegemónico sin críticas -o muy pocas y rápidamente silenciadas- a su modo tan particular de gobernar a los 431 mil 588 habitantes que tiene San Luis. Es un caso único de concentración de poder en toda la Argentina.
El informe del FOPEA identificó cinco factores que contribuyen a que los hermanos Fito y Beto, logren con éxito la tarea de la concentración mediática, con muy pocos competidores cuyas posibilidades de crecer son pocas: 1) la estructura nepotista del poder provincial y su influencia en los medios, porque, como ya vimos, la familia es dueña del Diario de la República, que dirige Feliciana Rodríguez, sobrina del gobernador Alberto Rodríguez Saá, mientras que el Canal 13, depende de la Secretaría General del gobierno, que está a cargo de Alberto Rodríguez Saá, Junior.
Además, Alberto Rodríguez Saá, hermano del gober, es presidente de Editorial Payné, responsable de imprimir el Diario de la República y el Boletín Oficial de la Provincia de San Luis, luego de que por decreto desapareciera la Editora del Estado.
2) El Decreto Provincial 1794/90, que obliga a las empresas que concursan por la obra pública a » donar» el 0.5 por ciento del costo de la obra para «gastos de Publicidad y Protocolo», con los que se publicita la importancia de dicha obra. ¿Y a dónde cree que va a parar ese recurso? Si es usted un lector muy acucioso seguramente adivinará. 3) Para no tener conflicto con los intereses de los hermanos Fito y Beto y toda su mafia familiar, los anunciantes privados no contratan publicidad con los medios opositores al gobierno.
4) La imprenta de los Rodríguez Saá lo mismo imprime su periódico que el Boletín Oficial, y todos los trabajos de imprenta estatales, incluyendo, las boletas electorales. 5) La falta de transparencia en el monto de los recursos destinados a publicidad oficial.
Por los siglos de los siglos
En las elecciones primarias de agosto, donde se definieron los candidatos que contendrán en las elecciones definitivas de octubre, ninguno de los Rodríguez Saá apareció para contender por la gubernatura. Sin embargo, el candidato del Partido Justicialista en San Luis, quien obtuvo la mayoría, es Claudio Poggi, actual Jefe del Gabinete y por lo tanto, candidato de los Rodríguez Saá.
Según el análisis del FOPEA, este escenario podría favorecer a la debilidad institucional sobre los medios de comunicación, a menos que -como seguramente va a ocurrir-, los Rodríguez Saá pasen a ser el poder tras el trono y Poggi sea eso que ya comentan los sanluiseños, un títere.
Esta forma de mal gobierno, autoritario y represor, violador constante de las garantías individuales del pueblo, parece clonarse en diferentes momentos históricos y lugares de la América Latina. Cada comunidad tiene o ha tenido el suyo… hasta donde la misma sociedad lo ha permitido. En San Luis se apellidan Rodríguez Saá, en México, y en Veracruz específicamente, también el mal gobierno tiene nombre y apellido.
Por eso desde acá decidí tener participación en las elecciones presidenciales de 2012 y registrarme en el Listado Nominal de Electores Residentes en el Extranjero (LNERE), con todo y las implicaciones que pueda haber, como el hecho de que mi voto ya no sea tan secreto -no somos muchos mexicanos en este rincón gaucho, o que mis datos sean vendidos en algún callejón de Tepito, junto a los nombres de todos los mexicanos que vivimos en el extranjero y decidimos votar el próximo año.
rodrigovp76@gmail.com


