Vicente Luna Hernández
Después de la investigación periodística sobre la vida familiar de José Ramón López Beltrán, hijo mayor del Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, los demonios se soltaron en el Congreso de la Unión, Gobierno Federal, Gobernadores de Morena y en el partido en el poder, un reportaje logró lo que junta la oposición no había logrado: cuestionar de manera contundente las fortalezas del Presidente, la dura respuesta del Titular Poder Ejecutivo contra los autores del reportaje desde las conferencias mañaneras, puso en circulación la frase: » Todos somos Loret » con voces a favor y en contra de un debate que ha acaparado los titulares de prensa en los últimos días, para la sociedad en general ese no es el problema mayor de México.
Los problemas reales y que sufre la gente todos los días son los altos indicies de inseguridad que existen en varias partes del país, los más recientes llevados a cabo en la ciudad de Caborca en Sonora, sin olvidar Michoacán, Tamaulipas, Colima, Zacatecas, Veracruz entre otros, sumados a los problemas de desabasto de medicinas en los centros de salud, la atención oportuna para los niños con cáncer, los lamentables hechos que han sufrido hombre y mujeres de los medios de comunicación que han enlutados familias y han puesto los ojos de la prensa internacional en México, seguir controlando de la mejor manera los contagios del Covid que aún se pasea en el territorio nacional y generar mayor confianza para lograr una mejor inversión económica privada que contribuya a reactivar la economía y la generación de los empleos que faltan aún para estar mínimo en las mismas condiciones antes de la pandemia, son algunos de los retos que tiene que atender de manera pronta la llamada 4 transformación y aún hay preguntas que no tienen respuestas.
La libertad de expresión es un derecho constitucional que se debe ejercer de manera plena y cuando se considere que falta a la verdad, en México hay los mecanismos legales para defender el buen nombre y el prestigio personal, señalamientos y cuestionamientos a las acciones de gobierno son oxígeno para la vida democrática de cualquier sociedad, siempre han existido y siempre incomodan al poder de los tres niveles de gobierno, sin embargo, la sociedad tiene derecho a la información para valorar y vigilar que entre lo que se pregona y se hace en el ejercicio del poder público exista congruencia y no sea solo demagogia para endulzar los oídos de la población.
Gracias a esa libertad de expresión los mexicanos nos enteramos de la estafa maestra, la casa blanca de Peña Nieto, la casa de Malinalco de Videgaray, la simulación en las investigaciones de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, los actos de corrupción de los hijastros del presidente Fox, el hermano incómodo de Salinas, de las relaciones peligrosas y complicidades de García Luna durante el gobierno de Calderón, las empresas fantasmas de Duarte, entre oíros muchos trabajos de prensa, el orden de los acontecimientos no altera la historia del papel que han jugado las y los periodistas en los últimos años, medios de comunicación capaces de resistir al autoritarismo político del momento, ahora que se dan a conocer hechos que probablemente sean actos de corrupción y de conflicto de interés ¿Qué de raro tiene?
No nos confundamos, el problema en México no es Loret ni algún medio de comunicación en particular, que cada quien se haga responsable de sus actos sin parar el camino de la Republica hacia mejores niveles de desarrollo, de justicia social y de seguridad pública que es lo que exige la población y es el compromiso que llevo al poder al hoy Presidente Andrés Manual López Obrador, quien desde su toma de posesión manifestó: «solo voy a responder por mi hijo menor de edad», y esa frase se le aplaudió, que cada uno de los demás responda por sí mismo, como lo hizo José Ramón…aunque de manera tardía y con cuestionamientos de por medio.
P.D.- Con el ánimo que prevalezca en México un respeto irrestricto a las y los trabajadores de los medios de comunicacion que cuestionan al poder político… escribiré otro día.


