Jorge Viveros Pasquel

El hecho de que Xalapa, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) publicada el día de hoy, haya registrado una disminución en la percepción de inseguridad durante el último año, al pasar de 62.7% en diciembre de 2024 a 57% en diciembre de 2025, no puede leerse como un dato aislado ni solamente estadístico, pues recordemos que la percepción de inseguridad en la Ciudad había mostrado un comportamiento claramente ascendente en los dos años anteriores. A lo largo de 2023 el indicador tuvo un incremento de 4.5 puntos porcentuales, y durante 2024 un alza adicional de 7.3 puntos. Es decir, Xalapa venía de dos años consecutivos de deterioro en la percepción ciudadana sobre inseguridad. 

El descenso reportado hoy, coincide con una estrategia política y territorial muy específica de la Alcaldesa Daniela Griego Ceballos, basada en la presencia constante en prácticamente todas sus Colonias, el contacto directo y la reconstrucción del vínculo entre autoridad y ciudadanía. La campaña casa por casa y los posteriores recorridos permanentes que se realizaron, primero como candidata y después como alcaldesa electa, introdujeron un elemento que había estado ausente en la narrativa de seguridad local, la sensación de acompañamiento y escucha cotidiana, pues durante estos recorridos, se levantaban reportes en tiempo real sobre robos, violencia hacia las mujeres y otras conductas delictivas señaladas por los vecinos, mismos que eran canalizados de inmediato a la autoridad correspondiente, generando una respuesta institucional visible y verificable. A este esquema territorial se sumó la atención sistemática de los reportes que la ciudadanía hacía llegar a través de las redes sociales de la propia Daniela Griego, que funcionaron como un canal directo de comunicación y seguimiento. 

La percepción de seguridad se ve profundamente influida al tener proximidad con la autoridad, al caminar las calles, entrar a los hogares, escuchar quejas y volver a los mismos puntos, se genera una idea de control territorial y de atención que impacta directamente en cómo la gente evalúa su entorno. En un contexto donde la percepción de inseguridad se mantuvo o incluso se agravó en otras ciudades, (cómo Veracruz Puerto y Coatzacoalcos ), Xalapa mostró una variación positiva precisamente porque se trabajó desde el terreno social y no solo desde el discurso institucional. La reducción registrada en la encuesta refleja, en buena medida, que la política de proximidad aplicada durante y después de la campaña logró modificar el ánimo colectivo, sembrando la idea de que el gobierno no es una figura distante, sino una presencia visible y accesible en la vida diaria de la ciudad.