Salvador Muñoz
Los Políticos
Se empezó a correr el rumor –porque en Córdoba los rumores viajan más rápido que el café en ayunas– de que el diputado federal de la zona, Zenyazen Escobar García, estaría por integrarse, muy activamente, a un proyecto periodístico.
Y aquí es donde el chisme deja de ser chisme y empieza a oler a estrategia con cafecito cargado.
Hay tres puntos sabrosos para masticar con morbo y sin servilleta:
1) El operador ya fue visto en la plaza
Ya vieron en la Ciudad de los 30 Caballeros al presunto director del nuevo proyecto: Aldo Valerio Zamudio, fiel escudero del diputado y su mano derecha cuando se trata de medios, relaciones públicas y, probablemente, relaciones no tan públicas.
Y uno puede hacerse el sorprendido… pero no tanto.
Porque si algo sabe hacer Aldo, es moverse en el ecosistema donde los boletines crecen en árboles y los convenios se cosechan por temporada.
2) El motivo tiene nombre y apellido
Los malpensados –que en Córdoba abundan más que cafeterías– ya bautizaron la razón de este súbito amor por el periodismo:
Manuel Alonso Cerezo, presidente municipal de Córdoba.
Y no, no porque haya sociedad.
Al contrario.
Porque según los rumores, esa relación que empezó como compadres de campaña terminó como ex que ya ni se siguen en redes.
Si bien es cierto que uno de los grandes impulsores de la candidatura de Manuel fue Zenyazen, también es cierto que al asumir la alcaldía, Manuel aplicó la clásica: “gracias por participar, aquí están tus puntos, pase por su refri imantado”… y se fue a armar su círculo con otros empresarios, otros cuates y otros planes.
Dicen –dicen– que por esa zona existe la noble tradición periodística de que ciertos medios se la pasan chingue y chingue al alcalde o alcaldesa en turno… hasta que mágicamente aparece un convenio que calma la indignación editorial.
Dicen.
Y parece que por ahí podría ir la línea editorial de este nuevo proyecto.
Aunque claro, Aldo no lo encabezaría… sería muy obvio. Y aquí nadie es obvio. Aquí todo es casualidad estratégicamente planeada.
3) La pregunta incómoda: ¿y el dinero?
No porque la gente dude de la vocación periodística de Zenyazen… bueno sí.
Pero más porque el diputado está muy lejos de dos perfiles:
Periodista y Empresario
Es maestro. Toca piano, guitarra, se avienta palomazos, le mete a las pesas, se madrea seguido el pie, da clases… pero empresario periodístico suena como si Bad Bunny decidiera abrir un despacho contable.
Entonces la duda real no es el qué.
Es el ¿de dónde?
¿Medio impreso? ¿Medio digital? ¿Los dos?
Porque si es impreso, la pregunta del “billuyo, la lana, la marmaja, el money, el efe” se pone interesante.
Si es digital… bueno… con el sueldo de legislador y lo que dejó sembrado en su paso por la SEV, sí alcanza para un portal bonito, unos reporteros cumplidores y un diseñador que cobre por paquete.
Nada que no se haya visto antes en esta hermosa república donde el periodismo florece misteriosamente en tiempos políticamente oportunos.
Después de revolcar el morbo como gallina en arena, vale repetirlo:
Esto es un rumor.
A lo mejor hablan de otro diputado. De otro morenista. De otro maestro con vocación editorial repentina.
Pero por si sí…
¡Bienvenido al gremio!



