Gonzalo Guízar Valladares 

En Voz Alta

De las aguas del Golfo de México se genera cerca del 10% de la captura nacional y casi una quinta parte del valor económico pesquero de todo el país, superando los 10 mil millones de pesos anuales. Y Veracruz lidera esta dinámica aportando decenas de miles de toneladas métricas de pesquerías de alto valor comercial. 

40 mil pescadores directos en la entidad y al menos 80 mil familias más, participan en la cadena de valor indirecta, compuesta por el procesamiento, empaque y distribución; además del valor gastronómico del producto marítimo que sostiene a las industrias turística y restaurantera regional, siendo la cocina veracruzana uno de los pilares de la identidad cultural y también económica del estado.

Con ese panorama, la gobernadora Rocío Nahle García no dudó en hacer las gestiones ante la Federación para consolidar e instalar una oficina fija de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA) en Alvarado, facilitando así los trámites para miles y miles de pescadores locales.

No se le ha dado la importancia debida a esta gestión al más alto nivel de nuestra gobernadora, que de esta forma le cambia la vida a los pescadores veracruzanos, quienes ya no tendrán que viajar al otro lado del país para hacer sus trámites de Registro ante Conapesca; o sus Permisos y Concesiones de Pesca; o los Avisos de Operación y Reportes Diarios ante la autoridad; así como los trámites para Movilización y Comercio Exterior.

Es una gestión histórica la realizada por la ingeniera Rocío Nahle, quien desde su campaña prometió mantenerse cercana al sector pesquero de la entidad y con hechos demuestra que no les ha fallado. Por eso el notable impulso al sistema lagunar de Alvarado en el centro de la entidad y a la laguna de Tamiahua en el norte. Esto, a decir de los especialistas reduce la presión sobre la pesca de captura y diversifica los ingresos de las comunidades locales con acuacultura sostenible, así como el desarrollo de proyectos de inversión pública en zonas estratégicas, para consolidar la economía pesquera frente a los retos que durante años nadie había enfrentado al lado de los pescadores.

Las especies más emblemáticas de nuestra entidad que surten la demanda pesquera incluyen al huachinango, al robalo, la mojarra, la lebrancha, el ostión y el camarón, las cuales abastecen tanto al mercado local como a los consumos nacional e internacional.

Nahle lo supo desde siempre y por ello hace posible la presencia de las oficinas de pesca en Veracruz, que trasciende la burocracia, para convertirse en el eslabón fundamental que garantiza la soberanía alimentaria y el impulso de una cadena que surge del sector primario, protegiendo los ecosistemas marinos y manteniendo a flote la economía de decenas de miles de familias en las aguas del Golfo de México. Estamos ante una gestión histórica por parte de la jefa de las instituciones de Veracruz.