Jorge Viveros Pasquel
Trump enfrenta las elecciones intermedias de noviembre de 2026 con un equilibrio político extremadamente frágil, el 119º Congreso está compuesto por 435 miembros en la Cámara de Representantes y 100 en el Senado, si bien los republicanos controlan ambas cámaras, es con márgenes relativamente estrechos y en las elecciones de 2026 estarán en juego 35 escaños del Senado, además de los 435 de la Cámara baja, lo que abre la posibilidad real de un cambio de mayoría legislativa. Históricamente, el partido del presidente suele perder escaños en elecciones intermedias, en promedio 26 escaños en la Cámara y 4 en el Senad, por ello incluso una ligera caída en popularidad presidencial puede tener efectos determinantes.
Las encuestas en USA muestran un deterioro importante en la aprobación del presidente Donald Trump durante el primer año de su segundo mandato, el promedio de encuestas a marzo de 2026 indica una aprobación cercana al 40%, mientras que un sondeo reciente reportó que los demócratas lideran la intención de voto para el control del Congreso por 6 puntos; 50% contra 44%.
Por otro lado el comportamiento de la inflación ha sido un punto central del debate político, durante su campaña, Trump prometió reducir rápidamente los precios pero el primer año de su gobierno ha tenido resultados muy negativos. Otras encuestas indican que casi la mitad de los estadounidenses creen que sus políticas, como por ejemplo los aranceles, han empeorado la economía del país y este escenario es particularmente sensible porque en Estados Unidos la percepción económica influye fuertemente en el voto de medio término.
Establecido lo anterior, el conflicto militar con Irán ha generado una perturbación inmediata en los mercados energéticos, datos recientes indican que el precio del petróleo superó los 100 dólares por barril y la gasolina en Estados Unidos subió alrededor de 17%, alcanzando cerca de 3.48 dólares por galón. La guerra de invasión también ha afectado el comercio global de energía porque el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, ha sufrido interrupciones y los analistas coinciden en que habrá una onda de choque que se trasladará rápidamente a los precios del transporte, alimentos y electricidad, lo que a su ves, va a reactivar presiones inflacionarias de todo el país y particularmente estados clave para el Senado como Texas, Georgia y Carolina del Norte. Lo anterior está siendo utilizado por los demócratas como argumento central contra la Casa Blanca, prueba de ello es una encuesta reciente que señala que solo el 29% de los estadounidenses apoya los ataques contra Irán, mientras que 60% cree que el conflicto será prolongado, lo que confirma que el conflicto militar podría convertirse en un tema electoral negativo para el partido gobernante.
A partir de estos datos, se puede plantear una hipótesis; si el gobierno de Trump hubiera considerado que las elecciones de 2026 estaban muy competidas, probablemente habría evitado una decisión con alto costo económico inmediato, como una guerra que elevará irremediablemente el precio del petróleo y con ello el de la gasolina generando entonces mayor inflación.
Por lo que se puede inferir que si las encuestas internas del gobierno de Trump ya anticipaban una derrota o una pérdida significativa de escaños, la administración podría priorizar otros objetivos geopolíticos o estratégicos por encima de lo electoral.
La situación, como todo parece indicar, recuerda una constante histórica de la política estadounidense; los presidentes suelen gobernar sabiendo que muy probablemente perderán el Congreso en la mitad de su mandato y optan por impulsar decisiones estratégicas antes de perder margen legislativo, ya que posteriormente el Congreso opositor puede bloquear iniciativas. En este contexto, el conflicto con Irán se inserta no solo en la lógica geopolítica de Medio Oriente, sino también en el calendario político interno de Estados Unidos, la combinación de guerra, energía e inflación ha sido históricamente uno de los factores más influyentes en la política estadounidense y, junto a los archivos Epstein, será uno de los ejes centrales de las elecciones intermedias de 2026.



