TUMBOS DEL “BIENESTAR”

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Felipe de Jesús Fernández Basilio

Desde a Janela

Esta columna regresa después de un no tan breve pero necesario descanso por Semana Santa con el deseo de que todos sus lectores hayan disfrutado del periodo vacacional.

Bueno, y ya que hablamos del periodo vacacional resulta imposible no comentar que este se caracterizó por tener una serie de eventos producto tanto de de la frivolidad como de la irresponsabilidad de quienes están al frente del gobierno del segundo piso de la transformación que no fue y que ni tampoco será.

Pero más allá de los hechos, llama la atención la manera en que el gobierno de la que se dice científica ha respondido a los mismos diciendo primero una cosa para desmentirla después.

A esas respuestas es a las que llamamos “tumbos del bienestar”.

Se dice que alguien da tumbos cuando comete errores constantes y en el México de los últimos años a todo lo que se hace de manera chambona o mal hecha se le da el calificativo de ser del “bienestar” debido a que durante los dos gobiernos de la transformación que no fue y ni tampoco será se han destruído muchas cosas y sus reemplazos han sido tan de mala calidad que lo menos que provocan son mofas; el ejemplo que mejor ilustra esto lo son los mostradores casi de juguete en los que la supuesta científica iba a llevar medicinas a todo el país.

Digo iba, porque hasta la fecha no se ha visto ninguno y ya han pasado varios meses desde que los anunció desde la comodidad de su palacio virreinal.

Bueno, pues  que en este periodo de Semana Santa hubo desde cosas chuscas como las piernas misteriosas que asolearon en el palacio hasta cosas verdaderamente graves como los derrames de petróleo en el Golfo de México o el informe de la ONU sobre los crímenes de lesa humanidad que se cometen todos los días en México ante la impasible mirada del gobierno.

Mas el común denominador en todas y cada una de ellas fue la francamente respuesta cantinflesca que el gobierno dio a todas ellas y es que comenzó negándolas para terminar aceptándolas cuando la realidad se impuso por sus fueron y, por supuesto que no faltaron los chivos expiatorios, todos ellos funcionarios de menor nivel que pagaron los platos rotos.

En el caso del derrame de petróleo en el Golfo de México al principio se justificó con especulaciones inverosímiles como que el chapopote brotaba solito en el mar o que había un barco fantasma (nunca lo encontraron) que había provocado el derrame, todo eso se dijo para encubrir a Pemex que fue quien finalmente lo provocó debido a negligencias presupuestales del gobierno y quizá también operativas de la empresa pública.

Pero como no se quiere realmente transparentar la causa del derrame, al final corrieron a dos funcionarios menores y con ello pretenden dar carpetazo al asunto.

Lo mismo pasó con el caso de las piernas que alguien asoleó en una ventana del palacio, ya que primero dijeron que la imagen fue generada por medio de la inteligencia artificial para luego, ante la evidencia, recular y admitir que la imagen fue real y de igual manera cesaron a una funcionaria de menor nivel sin realmente demostrar que se tamaña sanción era aplicable al caso y que en efecto fuera dicha funcionaria la responsable.

Y así podemos seguir enumerando otras situaciones como las explosiones mortales, sí ya llevan muertos, en la pantanosa refinería de Dos Bocas, en las cuales dijeron que sí pero que no se fueron causadas por esa refinería; y ahora vamos a comenzar con el abuso de poder por parte de Marcelo Ebrard al hacer que su hijo viviera en una embajada mexicana y que pretende justificar como mero cariño y protección paternal a lo que es un verdadero abuso de los recursos públicos por parte de quienes detentan el poder en México.

Como bien nos podemos dar cuenta, estos tumbos del bienestar son la muestra más fehaciente de que la transformación prometida nunca llegó ni tampoco llegará con MRN, ya que no hay la mínima intención de corregir las deficiencias y los abusos en el ejercicio del poder en México y muestra de ello son todos estos “tumbos del bienestar” con los que se pretende ocultar las fallas y abusos del gobierno para luego ante la evidente realidad aceptarlos a regañadientes y hacer pagar los platos rotos a funcionarios de bajo nivel.

Así no se corrige nada, porque como bien sabemos el primer paso para corregir algo es aceptar el error y el gobierno de la transformación que no fue y ni tampoco será, se niega vehementemente a hacerlo.

FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO

felfebas@gmail.com

X: @FelipeFBasilio