MARCELO ESTÁ FUERA

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Bernardo Gutiérrez Parra
Desde el Café
El 7 de julio del 2025, el diario El Financiero publicó una encuesta muy tempranera sobre las próximas elecciones presidenciales. A pesar de que el propio diario reconoció que el 2030 está aún lejano, justificó así su sondeo: “Revela cómo van los gustos y las percepciones acerca de quienes, por el momento, podrían lucir como presidenciables de Morena”.

Punteaba la encuesta Omar García Harfuch con el 53 por ciento de las preferencias; le seguía Gerardo Fernández Noroña con el 50 por ciento; luego Marcelo Ebrard con el 49 por ciento; Clara Brugada con el 44; Andy López Beltrán con el 38 y Rosa Icela Rodríguez con el 35 por ciento.

Nueve meses después Omar sigue inamovible en el primer lugar, seguido de cerca por Marcelo que ocupa el segundo, Fernández Noroña no ha vuelto a aparecer ni por equivocación y menos tan arriba en una encuesta, (de hecho ya no aparece ni muy abajo) y los demás están a años luz de distancia.

En un apunte que hice sobre el tema dije que tanto Omar como Marcelo son los aspirantes más fuertes y con más carisma que tiene Morena, por encima incluso de cualquier valiente de la oposición que quiera entrarle al jaleo presidencial. Omar porque ha combatido con eficacia al crimen organizado. Y Marcelo, porque es el político más completo que tiene la 4T desde sus tiempos de Canciller con Andrés Manuel.

Un analista político me dijo que las encuestas por la presidencia se moverán mucho en los próximos cuatro años, pero del tercer lugar hacia abajo. “El primero y segundo son para Omar y Marcelo o Marcelo y Omar a menos que meta la cola el diablo”.

Y sopas…

La semana anterior se dio a conocer que el hijo de Marcelo; Marcelo Patrick Ebrard Ramos, vivió seis meses en la embajada de México en Londres lo que constituye un delito, porque la embajada y todo lo que hay en ella es propiedad de los mexicanos y no propiedad privada.

La historia es ésta: el muchacho fue a estudiar a aquella ciudad y al parecer tenía problemas para encontrar una casa de huéspedes acorde a sus necesidades y se lo comunicó a su papá. Éste lo platicó con la embajadora Josefa González-Blanco Ortiz-Mena quien de volada ofreció hospedaje para su hijo con todos los gastos pagados.

Contra lo que pudiera suponerse, Ebrard no negó el señalamiento ni lo descalificó, ni dijo que era una artimaña de sus enemigos, ni se victimizó con el clásico: “No me pegan a mí, le pegan a la presidenta”.

Teniendo de testigo a la doctora Sheinbaum dijo el jueves: “No veo ningún abuso de mi parte, salvo la preocupación de un papá por un hijo. No usamos ningún recurso ilegalmente”.

Que un tipo de su talla política no vea ningún abuso en utilizar como hotel una embajada, o es cinismo puro o un imperdonable desconocimiento sobre el manejo de una sede diplomática.

Pero más imperdonable es que no haya visto lo que se le iba a venir encima.

Si como político emanado del PRI y como jefe de gobierno perredista en el antiguo DF Marcelo fue un tipo sobresaliente, lo mismo que como parte fundamental en los gobiernos de Andrés Manuel y Claudia, en esta ocasión le afloró la soberbia y la taruguez en el momento menos oportuno. “No veo ningún abuso”.

Futa… calladito se hubiera visto menos torpecito.

De hecho tuvo la oportunidad de decir algo más o menos así: “Reconozco que cometí un error y ya me puse en contacto con la embajada para resarcir el daño”. Pero nada. “No veo ningún abuso”.

¿Será que lo corran?

De lo que diga la presidenta hoy en su mañanera sabremos si se va o se queda. Pero eso es intrascendente porque a partir de la semana anterior, Marcelo es un muerto político que aunque termine el sexenio y siga apareciendo a la cabeza en las encuestas junto con Omar García Harfuch, está fuera de la sucesión presidencial.

A ver columnista, ¿acaso no es muy temprano para echar abajo su probable candidatura?

No, y el propio Marcelo lo sabe.

bernagup28@hoymail.com