Agustín Basilio de la Vega
El mundial de futbol, que a simple vista pareciera que nos distrae de los problemas cotidianos y políticos, ha traído al mundo y particularmente a México, un sano cambio de rutina. Poco a poco la sociedad se ha entusiasmado con esta justa deportiva y ha inyectado una buena dosis de optimismo y amistad.
Este mundial es para los aficionados y espectadores un entretenimiento sano que nos hace descansar de la polarización y de la propaganda partidista. Afortunadamente el colorido de las banderas y uniformes ha opacado en México el color monocromático café-morado con el que el gobierno ha marchitado las pupilas de los mexicanos.
Las familias también se benefician con la participación de sus integrantes en reuniones para ver los partidos de futbol, en los festejos de los goles e incluso al asistir a eventos para disfrutar de las diferentes jugadas y emociones. Yo recuerdo con mucha alegría los tiempos en que veía los juegos con mi papá en una televisión blanco y negro, por lo que pienso que muchos niños hoy están siendo felices con tantos equipos y juegos que se pueden apreciar a todo color y con mejor tecnología.
Otro aspecto interesante es la “fiebre” por las estampas o “stickers” que se coleccionan en el álbum FIFA World Cup 2026 de 112 páginas. Además de tener los nombres de los 20 jugadores de cada uno de los 48 equipos, contiene datos de fechas de juegos, estadios, grupos e información muy útil para dar seguimiento a este campeonato. Es muy interesante ver como los niños se integran y entusiasman cambiando los stickers repetidos y la manera en que las familias se involucran en esta actividad que todos recordamos de nuestra infancia.
También es positivo el fomento del deporte y de las actividades recreativas como las “cascaritas” o “partiditos” en las escuelas y barrios. Si bien es cierto que en décadas pasadas era posible jugar incluso en la calle, hoy existen algunos espacios que se pueden emplear para que los niños hagan ejercicio con los balones de futbol. Ojalá y las autoridades tomen cartas en el asunto y rehabiliten o construyan en nuestras comunidades suficientes campos y espacios deportivos.
Finalmente, al haber tantos países representados y por consiguiente más partidos de futbol, este mundial ha contribuido a un considerable incremento de viajes nacionales e internacionales que ayudan a un mayor acercamiento de las naciones. Es sorprendente ver los estadios con tantas personas de países tan lejanos como diferentes.
El futbol sí ayuda a caminar juntos por la vida y como dice el papa León XIV es una “escuela de fraternidad” pues “quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, aún no ha entendido el juego”. Esperamos que algo quede en nuestra sociedad de todo lo positivo que es este mundial 2026. ¡Feliz día del Padre!
X @basiliodelavega




