Alejandro Aguirre Guerrero
Al respecto…
Lo del pato Merlin en la mañanera fue una ocurrencia que ni la presidenta apoyaba, pero más de uno en su equipo empujó en el afán de “relajar” (dicen), un ambiente político que gota a gota golpea la imagen de Claudia Sheinbaum.
Varios preveían que después de la aparición del pato en el auténtico prime time del país, algunos sectores de la opinión pública se molestarían por lo que podrían considerar, en estricto sentido, “tiempo mal empleado” ante la existencia de otros necesarios asuntos por tocar en la agenda nacional.
A pesar de ello (y de la advertencia de algunos en la mesa), se decidió ingresar el viralizado tema del pato en los tiempos de “la mañanera” para convertirlo (aún más), en charla cuando menos hasta el siguiente partido de la selección.
Ahora bien, más allá de quienes lo consideren una atinada decisión o no (o una medida de insensibilidad política ante lo mucho que requiere atención), las mediciones en Palacio Nacional marcan que el asunto del pato Merlín obtuvo la mejor segunda métrica de los últimos 10 días.
Y es que la tesis central de quienes ponen los temas en la mañanera fue que, ante tanto cansancio por los tópicos nacionales, resultaba pertinente aprovechar los detalles virales impulsados por la selección, y sus respectivos dividendos.
¿Serán reales las consecuencias positivas por la aparición de Merlín en la mañanera o se tratará, simplemente, de un intento desesperado por justificar una mala decisión?
Veremos qué ocurre, y si de verdad ocurre.
X: @aaguirre_g




