Zujey Ortega
Cerrando Círculos
Todavía recuerdo cuando niña me paraba de puntillas en el puente del Xallitic, sobre la calle “Dr. Rafael Lucio” para admirar las luces, el nacimiento y los famosos lavaderos del ahora, “Barrio Mágico” de Xalapa, cuyo puente se ha convertido en tristemente famoso por ser la última opción de quienes deciden acabar con su vida.
Apenas la semana pasada, hace seis días, un joven trató de acabar con su vida en la zona, afortunadamente, elementos de la Policía Municipal y Estatal pudieron evitarlo.
Se trató de un joven de alrededor de 35 años, quien con mochila a la espalda no vio otra salida más que acabar con su vida, sin que lo consiguiera.
Sin embargo, en los últimos años varias personas, hombres y mujeres, adultos y jóvenes se han arrojado del Puente terminando así con sufrimientos, depresión y otras situaciones que solo ellos conocieron.
El director del Instituto de Salud Mental del Estado de Veracruz, Víctor Manuel Villanueva Hernández señaló que el Puente de Xallitic se convirtió en un método de suicidio efectivo para las personas, por lo que es necesario intervenirlo.
En una entrevista de este año, consideró necesario quitar todo aquello que pueda hacer daño y eso apunto al Puente de Xallitic.
Ahí se han presentado propuestas para evitar que sea accesible a posibles suicidas, sin embargo no se ha podido realizar nada efectivo.
Las autoridades municipales colocaron desde la administración pasada, en septiembre de 2025 un módulo de intervención de crisis, con personal que estan pendientes de cualquier situación, incrementaron los elementos de la Policía Estatal para vigilar el tramo de la calle Lucio sobre el puente, pero si algo es cierto, es que quien quiera arrojarse del puente lo hará sin que nadie pueda hacer algo.
Eso me lleva a recordar lo dicho hace poco por el rector de la Universidad Veracruzana, Martín Aguilar Sánchez, la atención por problemas de salud mental se ha incrementado considerablemente al interior de la Máxima Casa de Estudios.
De acuerdo al Rector de la Veracruzana los jóvenes enfrentan problemas de depresión, ansiedad, adicciones, derivadas de los efectos de la pandemia del COVID 19 y el encierro obligatorio.
Esto se agrava en Xalapa al ser la sede principal de la Universidad, el Campus más grande de los 5 que tiene y en donde miles de chicos y chicas llegan para realizar sus estudios superiores, alejados de su familia, sin suficientes recursos económicos, solos enfrentando una batalla con ellos mismos.
La UV realiza lo suyo a través del Centro para el Desarrollo Humano e Integral de los Universitarios (CENDHIU) y la operación de los Centros Centinela, además de la conformación de grupos de apoyos de alumnos.
Pero hace falta más, primero entender personalmente que acudir a un especialista en salud mental no está mal, es necesario, somos la generación, sobre todos los niños, adolescentes y jóvenes, de la pandemia COVID, del encierro forzada, del aislamiento social, del miedo a morir.
Acudir con un psicologo, psicologa no es pecado, es necesidad, lo malo pueden ser los costos, de ahí que las autoridades sanitarias de todos los niveles deben hacer accesible este servicio a la población, sobre todo la que está en riesgo.
Un módulo está bien, la vigilancia está bien, pensar en poner vallas que contengan, está bien, pero es urgente que vayamos a la raíz del problema, nuestra mente, que está más que confirmado, es muy poderosa.
Si usted o alguien cercano o conocido tiene algún problema, lo ve deprimido, aislado, solo, angustiado, no se quede en el “todo estará bien”, “échale ganas”, “no te agüites”, eso no funciona, cuidarlo y orientarlo para pedir ayuda especializada es nuestra responsabilidad.
Zujey Ortega (Yhadira Paredes)
yhaitoparedes2009@hotmail.com




