Enrique Yasser Pompeyo

Mesa de Redacción

La infraestructura es mucho más que concreto, acero y maquinaria. Es la base sobre la que se construye el desarrollo de un estado, la competitividad de sus regiones y la calidad de vida de sus habitantes.

El Programa de Obras 2026 presentado por el Gobierno de Veracruz refleja una visión que apuesta por atender las necesidades inmediatas sin perder de vista el crecimiento de largo plazo.

La inversión superior a los 4 mil 400 millones de pesos para ejecutar 482 obras representa un impulso importante para la economía estatal.

Detrás de cada carretera rehabilitada, cada puente construido y cada escuela intervenida hay comunidades que podrán trasladarse con mayor seguridad, productores que reducirán tiempos y costos, así como familias que tendrán mejores servicios.

Uno de los mayores aciertos del programa es colocar como prioridad a las regiones que durante años enfrentaron rezagos en infraestructura.

La construcción y rehabilitación de más de 641 kilómetros de carreteras y caminos saca cosechas no sólo mejorará la conectividad, sino que fortalecerá al campo veracruzano, facilitando que los productores lleven sus mercancías a los mercados en mejores condiciones.

Pero el proyecto no se limita a las vías de comunicación.

La ampliación del World Trade Center de Veracruz abre la puerta para atraer congresos, exposiciones y eventos de talla nacional e internacional, generando derrama económica para hoteles, restaurantes, comercios y prestadores de servicios.

Convertir este recinto en el más importante del sureste significa apostar por el turismo de negocios como un motor adicional para el desarrollo.

De igual forma, obras emblemáticas como el Puente Boca del Río, el C5 en Coatzacoalcos, la rehabilitación del Estadio Xalapeño y la modernización del Aquarium fortalecen la infraestructura estratégica del estado en materia de movilidad, seguridad, deporte y turismo.

Especial atención merece la inversión en infraestructura educativa e hidráulica.

Las 363 obras en planteles escolares y las acciones para mejorar los sistemas de agua representan una apuesta por elevar la calidad de vida y generar mejores oportunidades para las nuevas generaciones.

El desarrollo no ocurre por casualidad. Requiere planeación, inversión y continuidad.

Cuando las obras responden a las necesidades de la población y se distribuyen en todas las regiones, sus beneficios trascienden una administración y se convierten en patrimonio para los veracruzanos.

Veracruz necesita seguir creciendo con proyectos que unan comunidades, impulsen la economía y generen confianza para atraer nuevas inversiones.

La obra pública, cuando está orientada al bienestar colectivo, deja de ser una cifra presupuestal para convertirse en una herramienta de transformación que acerca al estado al futuro que merece.

enriquepompeyo@hotmail.com