José Luis Enríquez Ambell
Café de Mañana
En Veracruz hay cargos que se anuncian, cargos que se negocian y cargos que se cuidan. La titularidad del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) pertenece a esta última categoría y, además, es transexenal.
No es una silla más. No es una oficina administrativa ordinaria cualquiera. No es un espacio para premiar solo lealtades, acomodar cuotas o cerrar compromisos políticos. El Órgano de Fiscalización Superior del Estado es, por diseño constitucional, una pieza clave para revisar el uso del dinero público.
Y si algo necesita Veracruz, después de tantos años de cuentas públicas cuestionadas, observaciones millonarias, municipios endeudados, obras inconclusas, solventaciones dudosas y expedientes que muchas veces duermen más de lo que caminan, es un ORFIS con fortaleza técnica y autonomía real.
La actual auditora general, Delia González Cobos, fue electa en septiembre de 2019 para un periodo de siete años. Su ciclo llega a la recta final en 2026.
La ley establece que la persona titular del ORFIS dura siete años en el cargo y no puede ser reelecta. Así que no estamos frente a un rumor de café.
Estamos frente a un relevo institucional inevitable.
Y por eso mismo, la pregunta empieza a circular en oficinas, pasillos, cafés políticos y mesas legislativas: ¿qué viene ahora? Viene, o tendría que venir, una convocatoria pública seria. Viene la revisión de requisitos. Vienen registros. Vienen comparecencias. Viene una terna. Viene la votación calificada del Congreso. Viene, en teoría, un proceso abierto, técnico y transparente. En teoría. Porque en Veracruz ya sabemos que una cosa es lo que dice el procedimiento y otra muy distinta lo que a veces se cocina antes de que el procedimiento empiece. Ahí radica el riesgo.
Que la convocatoria sea solamente una formalidad. Que las entrevistas sean teatro. Que los perfiles técnicos sirvan de escenografía. Que la terna llegue planchada y sin arrugas. Que el acuerdo político pese más que la experiencia fiscalizadora. Que el nuevo titular no llegue a revisar al poder, sino a administrarle los silencios. Y eso sería grave, gravísimo.
El ORFIS revisa cuentas públicas estatales, municipales y paramunicipales. Analiza la gestión financiera. Observa el presunto daño patrimonial. Da seguimiento a solventaciones. Promueve acciones. Alimenta, directa o indirectamente, el sistema de responsabilidades administrativas. En palabras sencillas: el ORFIS ve lo que muchos quisieran que nadie viera. Por eso la sucesión es de suma importancia.
No basta con que quien llegue tenga título, discurso bonito o fotografía institucional. Tiene que conocer de auditoría gubernamental, disciplina financiera, obra pública, deuda pública, contabilidad gubernamental, responsabilidades administrativas, fiscalización municipal, control interno y procedimientos de seguimiento. Pero además de conocer, tiene que resistir. Resistir llamadas. Resistir presiones. Resistir favores. Resistir amistades. Resistir la tentación de usar la fiscalización como arma política o como moneda de cambio. Porque tan dañino es un ORFIS omiso como un ORFIS faccioso. Uno tapa; el otro persigue. Ninguno sirve a la rendición de cuentas.
Veracruz necesita otra cosa: un órgano técnico, serio, firme y prudente. Firme para observar lo que deba observarse.
Prudente para no litigar en los medios lo que debe integrarse en expedientes. Técnico para no confundir auditoría con consigna. Independiente para no doblarse ante el poder en turno. La Cuenta Pública 2024 dejó cifras relevantes de presunto daño patrimonial y confirmó que la fiscalización sigue siendo una tarea sensible para el estado. Municipios, entes estatales y organismos paramunicipales aparecen año con año bajo observación, y eso exige que el relevo en el ORFIS no se decida con ligereza. Porque el próximo titular no solamente revisará papeles. Revisará decisiones de gobierno. Revisará también contratos. Revisará obras. Revisará deudas. Revisará gasto municipal. Revisará el cierre de administraciones y el inicio de otras.
DE SOBREMESA
El diputado Miguel Pintos Guillén presentó una iniciativa de decreto por el que se reforma la Constitución Política del Estado de Veracruz, a efecto de que, en el último párrafo de la fracción III del artículo 67, ante el inminente cambio de titularidad en el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz, se establezca que durante el ejercicio de su cargo no podrá formar parte de ningún partido político, ni desempeñar otro empleo, cargo o comisión, salvo los no remunerados en asociaciones científicas, docentes, artísticas o de beneficencia, y que para ser titular, además de los requisitos que señale la ley, se requiera:
Poseer, al día del nombramiento, título profesional de contador público, licenciado en Derecho, licenciado en Economía o licenciado en Administración Pública, expedido por autoridad o institución legalmente facultada para ello, con una antigüedad mínima de cinco años.
No pertenecer al estado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto religioso, a menos que se separe conforme a lo establecido en la Constitución Federal y la ley de la materia.
Y no haber ocupado el cargo de gobernador o gobernadora, secretario de Estado, fiscal general del Estado, senador, diputado local o federal, ni presidente municipal durante el año previo a su nombramiento.
UN CAFÉ LECHERO LIGHT
Este miércoles ha sido un día especial para el sector empresarial de la CMIC en Veracruz, pues las cuatro cámaras regionales se reunieron con el titular de la SICT en el estado, Luis Pimentel, en la sede de Coatzacoalcos, en donde el servidor público federal les refirió que durante el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum se invertirán en infraestructura carretera poco más de 18 mil millones de pesos, donde la gestión de la gobernadora Rocío Nahle ha sido muy importante.
Ese detonante en materia de desarrollo económico es una gran inyección de vitalidad para Veracruz.
Las capacidades y el tacto social como político del ingeniero Luis M. Pimentel Miranda están más que comprobados y reconocidos por los constructores veracruzanos organizados.
¡ES CUANTO!
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