Inocencio Yañez Vicencio

No me parece del todo solvente el método que para la crítica propone R. C. Kwant, en su brillante libro que titula: La crítica hace al hombre, pero sin duda es una ventana por donde nos podemos asomar a este tema.
Pienso que la crítica se puede realizar desde muy variados ángulos, pero el utilizado por lo que el empleado por este autor no es el único. Un método que se remonta a los clásicos griegos es el comparativo. No nos referimos al recurso común de cotejar las cosas a partir de un patrón conocido o ideado. El autor de este texto nos dice que: Crítica, procede , en efecto del griego: » krinein», que significa «separar» «a hechar» . Criticar es establecer una separación en lo fáctico dado , una tria, entre valor y sinvalor, razón y sinrazon, bueno y malo, entendida estas palabras en sus muchas acepciones y no sólo como lo bueno y malo moral. La crítica es un juicio de valor. Disiente de quienes aceptan únicamente lo fáctico dado, advirtiendo que al eliminar el juicio de valor, hacen una elección y por tanto emiten un juicio de valor. La crítica, según él, es un valor intersubjetivo, que no se puede explicar por lo que algo nos satisface o no, es mucho más que eso.
La autocrítica en juzgar si estamos en el error , si hemos obrado erróneamente. Pero se está o se obra erróneamente, no sólo para uno mismo, sino también para con los demás
Nos dice también este pensador que: … si queremos definir con mayor precisión la luz que nos guía en la crítica hemos de volver a remitirnos a las normas. Y merced a esta luz podemos verificar si lo fáctico dado ( se refiero con ello al hombre y lo este crea ) es tal y como debía ser . Me viene a la mente los dos elementos de la dignidad de que nos habla R. Dworkin: El autorrespeto y la responsabilidad. Es válido pensar en ello, tomando en cuenta que para Kwant, nuestra existencia está sometida a normas y no sólo a normas morales. El autorrespeto existe si hay autenticidad y sin responsabilidad no hay libertad y sin libertad nadie es imputable. La norma nos pide que respetemos determinados valores. Las normas son tan importantes que no podemos criticarlas al mismo tiempo que los valores.
Lo criticado se considera en todos los casos como algo que está obligado a responder a ciertas normas, normas que no tienen que ajustarse en el mismo sentido a lo criticado, porque lo criticado está sujeto a una referencia que no caracteriza a la norma.
En la página 160 del libro citado , existe un párrafo muy largo que sólo voy a transcribir unas líneas. La crítica es un nobilìsimo quehacer de suyo muy exigente. El crítico tiene que saber , como primera providencia, cuál es la situación sobre la que ha de emitir juicio, y todas las circunstancias importantes suceptibles de influir en los resultados de la crítica. Hay que disponer de las normas adecuadas para juzgar . Y hay que saber lo que debería ser ( o cómo) lo enjuiciado antes del juicio . Sólo después de todo esto se está en condiciones de ejercer una verdadera crítica.
Tal vez alguien tenga en mente otro método para ejercer la crítica, pero creo que el que propone este autor ya nos coloca fuera de la vulgaridad.
Un método muy usado es el relacionar lo fáctico con lo ideal. Ver cuánto se acerca o aleja , por ejemplo la democracia existente del modelo ideal. Tenemos que usar una norma o modelo consensuado para hacer el cotejo, no podemos usar, como ya consignamos antes, uno personal.
El meto analítico nos dice que primero debemos desmontar una teoría y luego proceder a armar la nuestra.
Los métodos cuantitivos y los métodos cualitativos han sido emplazados a complementarse.
El método comparativo sigue revisándose para mayor utilidad.
No sé debe descartar ni siquiera el método intuitivo, recordemos que hasta hace poco la mayor parte de los inventos se producían de manera no institucional.
Desde hace muchos años vengo repitiendo que sin crítica andaríamos con taparrabos. El autor referenciado nos dice lo mismo en un apartado que denomina: crítica y progreso: » todo progreso resulta de la crítica».
Desde luego, nos gusta criticar, pero que no nos critiquen.
La crítica a que me refiero nada tiene que ver con aquella que se genera entre quienes van al lavadero o desde el sillón o la calle juzgan a una persona. No, ya lo aclaré. Me refiero a una crítica intersubjetiva, la que surge de la confrontación.
Hace no poco proponía que en los partidos y colectivos, se estableciera la discusión como método para la toma de decisiones. Estás reflexiones fueron motivadas por un texto que publicó nuestro amigo Carlos Arturo Luna Escudero, reprobando la intolerancia y el dogmatismo. Hay que tomarle la palabra. Sometamos todo a la crítica.
No sólo la aparición de tribus acabó con el PRD. Si alianza con el PAN, que juntó extremos cuando no estaban en riesgo las reglas del juego, mostrando más veracidad por puestos que por programas. Con oportunidad alerté que Claudio X González, imponía a Xochitl Gálvez, para facilitarle la identidad a Claudia.
Hoy parece que no aprendemos. Somos México, nace con vicios y viciados que, si no abre una discusión para determinar quiénes caben ahí y quiénes no, será un simple partido contestatario.
Existen varías formas de cómo explicar el nacimiento de los partidos modernos, pero la que más se aproxima a la realidad es la de los clivajes, de rupturas sociales, pariendo de que si la política surge de la pluralidad y por tanto para encauzar las diferencias, los partidos deben expresar esa diversidad, por lo que debe comenzar por delimitar la franja que pretende representar y construir el discurso para ese público. Nada de eso tiene Somos México. No olvido que su dueño manifestó que no obedecía a ninguna ideología, con lo cual se coloca en el centro y el centro es un punto muerto, ahí puede haber partidos que se autodenominen de centro, pero no política de centro.
En Veracruz no han incorporado a ningún cuadro ético. Salvo su intención de postular para el 30 a Pepe Yunes, que es el mejor activo de nuestra clase política, los otros da la impresión de que fueron fichados entre quienes rondan el Árbol de la calle de Revolución, claro también uno que otro que desde el último proceso se ubicó fuera del PRI y hasta recientemente hizo públicas su salida, sin respaldo que jalarle la cobija a Pepe.
Electoralmente puede ser rentable que le ofrezca el 20 por ciento de postulaciones a las Madres Buscadoras, pero no dejará de ser un acto oportunista que tiene la marca de Movimiento Ciudadano. Para que Somos México trascienda debe crear sus propios cuadros, debe trabajar en su educación política e inculcarles que asuman sus costos. Lo que está a la luz del día es que no representa una nueva clase política ni un proyecto ético.
Por otro lado cuando el PAN nos dice que se abre a la sociedad civil, corrompe a la sociedad civil, porque cuando esta hace política deja de ser civil. Los cuadros que postula un partido de la sociedad civil, no quieren asumir los costos de hacer política y lo que es lamentable hacen política negando la política. El PAN debe promover a sus cuadros, producir su propia clase política.
Todos los cargos salidos de encuestas o palomeados, sean jóvenes, mujeres, hombres, ambientalistas, obreros, campesinos, intelectuales… son antidemocráticos. Quién quiera hacer política en una Democracia debe honrarla, surgiendo de la competencia democrática.
La crítica debe abarcar al Sistema político y sus instituciones, pero debe darse sin cuartel. El colectivo o segmento temático que pretenda proscribir la crítica a sus banderìas, cae en el sectarismo y el oscurantismo. No hay paradigmas falsos o verdaderos, hay válidos mientras resisten la contrastación. No permitamos censores ni de dentro ni de fuera del gobierno. Demos la bienvenida a todas las propuestas, sin dogmas y sin prejuicios. La dialéctica es muy clara: la ley de la negación de la negación, manda que rechacemos lo viejo y nos quedemos con lo nuevo. Sólo con una crítica consecuente produciremos la representación que merecemos y el pacto que dé origen un Estado capaz de darnos seguridad y repartir no sólo el gasto sino también la riqueza.