
Felipe de Jesús Fernández Basilio
Desde a Janela
La final del Mundial está muy cerca y también ya sabemos quienes se van a enfrentar en ella, la última selección (aunque cuestionada) campeona del mundo y la última campeona de Europa.
La primera semifinal fue un buen partido pero careció de emociones debido al control total del juego que tuvieron los españoles, mismo que anuló por completo a la poderosa maquinaria francesa.
Mientras que en la segunda semifinal vimos el suicidio en el campo que practicaron los “padres del fútbol”, fue francamente increíble el que un equipo netamente ofensivo haya renunciado por completo al ataque y aún más lo es que su entrenador alemán lo haya ordenado así.
Pero bueno, España y Argentina el próximo domingo van a dirimir quién será el campeón por los próximos cuatro años y esperemos que quien gane surja del juego y no de la polémica, como sucedió en Catar 2022.
Y ya que hablamos de polémicas, independientemente de como finalice el torneo, ya hay dos entes que tienen muy manchada su reputación y estos son la FIFA y la selección de Argentina.
Así es, las imágenes de las trampas y de las ayudas arbitrales no se van a olvidar y será muy necesario que terminando este Mundial se lleve a cabo un verdadero control de daños, mismo que debe de comenzar por la sustitución total de la dirigencia del organismo transnacional.
Y es que la FIFA a lo largo de su historia siempre estuvo manchada por actos de corrupción pero nunca de una manera tan descarada como lo ha sido en la época de Infantino.
Sí, ya sabemos que el cinismo es la marca de estos tiempos y lo vemos con Trump, con Putin, con Pedro Sánchez, en España y en nuestro México con prácticamente todos los que detentan el poder bajo el manto de una transformación que no fue y que ni tampoco lo será.
Y no habrá tal transformación, porque los gobiernos emanados de ese movimiento son idénticos a la FIFA de Infantino: más corruptos que los anteriores y además muy cínicos al momento de cometer sus trapacerías.
Es que deveras hay que ser muy cínicos y además creer que la ciudadanía es muy pen… tonta para vender la historia, por cierto muy mal remasterizada, de aquella película cómica llamada ¿Y dónde está el piloto?
Y es que resulta que en el gobierno mexicano primero armaron todo un escándalo por no saber quién era el piloto que se llevó a un connotado criminal a los Estados Unidos, luego dijeron que ese piloto se trataba de un agente norteamericanoy al final resultó que era otro criminal mexicano y que lo tuvieron preso un tiempo y en el colmo del ridículo, lo terminaron enviando a Estados Unidos sin saber que ese sujeto era el piloto que tanto andaban buscando.
¿A poco no es tan ridículo lo sucedido como aquel premio FIFA de la Paz que Infantino le otorgó a Trump?
Pero en escándalos el gobierno mexicano no para con eso, también tenemos el caso de Baja California, entidad cuya gobernadora en un tris echó por la borda todo el discurso soberanista y anti injerencista de quien solo administra la presidencia de la república.
Así es, con tal de salvar su pellejo la gobernadora Marina del Pilar ofreció a los agentes norteamericanos contarles todo lo que sabe de las reuniones de seguridad que tiene con las máximas autoridades mexicanas de la materia.
Es decir, esta señora ofrece “compartir” con una potencia extranjera los temas más delicados de seguridad nacional a cambio de proteger un interés meramente personal, lo cual evidentemente es un acto de traición y el gobierno federal, con Sheinbaum por delante, dice que no se trata de algo malo.
¡Ah Chihuahuas, no fuera Chihuahua!
Bueno, llega el estío y es necesario tomar un breve descanso, esta columna regresa en un par de semanas, en las cuales ya sabremos quién ganó el Mundial y también que nuevos sainetes nos trae la política nacional.
FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO
felfebas@gmail.com
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