Fanny Yépez

La Columna

  El nuevo calendario escolar (2026-2027) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), contempla 185 días efectivos de clases, buscando equilibrar el programa académico con la salud de los estudiantes.

 Sin embargo, los ajustes estatales y de fechas generan un intenso debate. Ente los pros, figura protección ante el clima, permite adaptar el ciclo en estados con altas temperaturas, protegiendo a los alumnos de golpes de calor.

 La flexibilidad regional, autoriza a las entidades federativas a realizar ajustes según sus necesidades geográficas y sociales.

 Pros del nuevo calendario escolar 2026/2027

Mayor estabilidad climática: Al terminar formalmente a inicios de julio, evita que los alumnos extiendan sus clases presenciales durante los picos más severos de las olas de calor de mediados de verano.

 La formación docente continua, incluye 8 sesiones de Consejo Técnico Escolar y espacios fijos de capacitación. Esto permite actualizar a los maestros sin interrumpir abruptamente el avance académico general.

 Suficiencia de días lectivos, con 185 días de clase oficiales se cumple con el mínimo legal, garantizando el tiempo necesario para cubrir los planes de estudio y combatir el rezago educativo.

 El esquema contempla periodos vacacionales definidos (invierno y Semana Santa) junto con 12 puentes oficiales, lo que promueve el descanso e impulsa la planeación familiar y el turismo local.

 Contras del nuevo calendario

 Capacitación docente, mantiene sesiones periódicas de Consejo Técnico, para la evaluación y mejora continua del profesorado.

 Entre los contras resalta el rezago educativo, acortar o modificar drásticamente los días de clase puede disminuir el tiempo de aprendizaje y frenar el avance del programa, esto puede impactar en los padres de familia.

 La modificación de las fechas rompe la logística familiar, ya que las vacaciones escolares no coinciden con las laborales de los tutores.

 Cabe resaltar que existe una disparidad, porque la implementación de calendarios diferenciados por cada estado, dificulta la homologación y equidad en el nivel académico a nivel nacional.

 El bajo rendimiento escolar en Veracruz durante el ciclo 2025-2026 se atribuye a factores socioeconómicos, ausentismo y recortes en días efectivos de clase. Las autoridades locales recortaron el ciclo para mitigar olas de calor y logística mundialista, lo que ha generado preocupación sobre la consolidación de aprendizajes en áreas críticas.

 El nuevo Calendario Escolar tras semanas de debate impulsado por las altas temperaturas y el calendario del Mundial de Fútbol 2026, la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la SEV, determinaron adelantar el fin de cursos para planteles públicos.

 Esta reducción de días efectivos de clase plantea nuevos retos para recuperar y nivelar el aprovechamiento escolar. En tanto los indicadores oficiales a pesar de las críticas sobre la reducción del ciclo; la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) reportó indicadores positivos: la tasa de abandono en educación primaria se redujo a mínimos históricos del 1.36%; y la eficiencia terminal se sitúa cerca del 93.9% a nivel estatal.

 Pero un foco rojo sigue siendo el bajo rendimiento, el rezago educativo en la entidad suele concentrarse en asignaturas clave (como matemáticas y lectura). A nivel general, el bajo aprovechamiento se asocia a la falta de motivación, problemas de asistencia, factores socioeconómicos y la necesidad de aplicar estrategias didácticas personalizadas para estudiantes con calificaciones críticas.

 El bajo aprovechamiento escolar no se limita a una sola materia, pero las estadísticas nacionales e internacionales (como la prueba PISA) señalan que Matemáticas y Lectura/Comprensión son las áreas donde los estudiantes mexicanos presentan mayores deficiencias, seguidas históricamente por Ciencias.

 Estas dificultades suelen estar vinculadas a la falta de hábitos de estudio, problemas de concentración o trastornos de aprendizaje no diagnosticados (como la dislexia) más que a la falta de capacidad intelectual.

 En la actualidad hay profesionistas que no saben leer en voz alta, como decían los abuelos “cacanean” al dar lectura a texto en voz alta. La gran mayoría de los estudiantes en Veracruz saben leer a un nivel básico, pero existe una brecha importante en la comprensión lectora. Informes académicos y pruebas estandarizadas señalan que muchos jóvenes llegan a niveles superiores con deficiencias para entender textos complejos o sintetizar información.

 A nivel estatal, Veracruz enfrenta retos de rezago educativo: el estado concentra cifras considerables de analfabetismo (más de 400,000 personas mayores de 15 años), lo que ha impulsado estrategias de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) y el IVEA, para que estudiantes de bachillerato y universidad participen como voluntarios y enseñen a leer a jóvenes y adultos.

 Respecto a la comprensión lectora en las aulas, la situación no es exclusiva de Veracruz: a nivel de América Latina, la UNESCO estima que casi la mitad de los menores escolarizados tienen dificultades para comprender lo que leen.

 En Veracruz, el Sistema Educativo Estatal registra una matrícula de 2 millones 199 mil 954 estudiantes, de los cuales aproximadamente 1.3 millones corresponden a educación básica. Esta población estudiantil es atendida por casi 137 mil docentes en distintos niveles.

 Los docentes en el próximo ciclo lectivo escolar debieran poner atención en la comprensión de la lectura, porque la comprensión lectora es la capacidad de entender, interpretar y analizar un texto más allá de la simple decodificación de palabras. Es un proceso activo en el que, el lector construye significado conectando la información del texto con sus conocimientos y experiencias previas.