Carlos Miguel Acosta Bravo
Impronta
Veracruz tiene, por primera vez en años, una oportunidad real de reposicionar su sector azucarero como un motor de desarrollo económico y social. La gestión conjunta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gobernadora Rocío Nahle García para impulsar las cuotas de exportación de azúcar a Estados Unidos no es solo una medida comercial es una apuesta por el futuro de miles de familias veracruzanas que dependen de la caña.
Los números hablan por sí solos, el acuerdo bilateral entre México y Estados Unidos permitirá incrementar en alrededor de 500% las exportaciones de azúcar mexicana al mercado estadounidense. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) notificó oficialmente que para el ciclo 2026-2027 se prevé una demanda de importaciones mexicanas de hasta 1,152,000 toneladas, lo que representa un incremento superior al 500% respecto al ciclo anterior.
Para Veracruz, que aporta aproximadamente 40% de la producción nacional de azúcar, este acuerdo no es marginal,es transformador. El estado es el principal productor de caña de azúcar del país, seguido de Jalisco y San Luis Potosí. Esto posiciona a Veracruz como un socio estratégico clave en la negociación bilateral con Estados Unidos.
La gobernadora Nahle García garantizó el respaldo político, económico y social de su administración a los productores de caña de azúcar, luego del anuncio de la presidenta Sheinbaum sobre el acuerdo comercial que permitirá exportar 1.1 millones de toneladas del endulzante a Estados Unidos entre 2026 y 2027.
Este nivel de certidumbre es invaluable en un sector que ha vivido años de volatilidad, cierres de ingenios, conflictos por falta de pago y desesperanza entre los cañeros. El acuerdo proporciona certeza económica y de mercado a miles de familias veracruzanas que dependen de la actividad cañera.
Además, la presidenta Sheinbaum firmó un decreto que elimina la importación temporal de azúcar y establece impuestos de entre 156% y 210% al azúcar importada del extranjero. Esta medida protege la producción nacional y brinda certeza adicional a los cañeros veracruzanos.
El incremento en las exportaciones generará mayores oportunidades para los ingenios azucareros veracruzanos, que podrán operar a mayor capacidad y mejorar su rentabilidad. Esto se traduce en mayor compra de caña a los productores locales, mejores precios para el producto, inversión en modernización de infraestructura y generación de empleo en zonas cañeras.
La gobernadora Nahle anunció que su administración pondrá en marcha un programa de apoyo dirigido a pequeños productores de caña de azúcar, el cual se aplicará sin distinción de organizaciones cañeras y mediante un esquema de entrega directa. En las próximas semanas iniciará un censo para identificar a los productores que serán incorporados al programa, y los apoyos se otorgarán sin intermediarios.
Veracruz cuenta con 18 regiones cañeras que se verán beneficiadas directamente, incluyendo zonas en los municipios de Córdoba-Orizaba, Xalapa y alrededores, Tuxpan-Tantoyuca, Minatitlán-Acayucan y Veracruz-Boca del Río.
La actividad cañera en Veracruz emplea directa e indirectamente a cientos de miles de personas, desde cortadores de caña hasta trabajadores de ingenios, transportistas y comercios locales. El acuerdo contribuye a evitar conflictos sociales por falta de pago o cierre de ingenios, mantener la paz social en zonas rurales y fortalecer la economía local en regiones con altos índices de pobreza.
Sin embargo, el éxito de esta oportunidad histórica dependerá de la implementación efectiva de los apoyos prometidos, la modernización del sector y la capacidad de los productores veracruzanos para aprovechar esta ventana de oportunidad en el mercado estadounidense.
Los retos son claros y urgentes, modernización de ingenios para cumplir con estándares de calidad estadounidenses, logística de exportación (puertos, transporte terrestre), sostenibilidad ambiental de la producción cañera y diversificación para no depender exclusivamente del mercado estadounidense.
Las oportunidades son igualmente claras, inversión extranjera directa en el sector azucarero veracruzano, desarrollo de productos de valor agregado (etanol, biocombustibles), fortalecimiento de la marca «Azúcar de Veracruz» en el mercado internacional y cooperación técnica con productores estadounidenses.
El acuerdo impulsado por la presidenta Sheinbaum y la gobernadora Nahle representa una oportunidad histórica para el sector azucarero veracruzano. Al combinar el incremento de 500% en las cuotas de exportación con la protección arancelaria contra importaciones extranjeras, se crea un escenario favorable para la producción, el empleo y el desarrollo regional.
Pero esta oportunidad no se puede desperdiciar. Veracruz tiene la producción, tiene el liderazgo nacional y tiene, por primera vez en años, un alineamiento político entre el gobierno federal y el estatal que facilita la implementación de políticas públicas coherentes.
Lo que falta es voluntad para modernizar el sector, disciplina para cumplir con los estándares de calidad que exige el mercado estadounidense y visión de largo plazo para no depender exclusivamente de un solo mercado. El azúcar de Veracruz puede ser mucho más que un commodity. Puede ser un símbolo de desarrollo rural, inclusión social y competitividad internacional.
Para Veracruz, líder nacional en producción de caña, este acuerdo no es solo una medida comercial. Es una apuesta por el futuro de miles de familias que dependen del agro. Y esa apuesta, hay que honrarla.
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Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte.




