Manolo Victorio
Carpe Diem
La interrogante reporteril del «Qué» en la redacción de las notas periodísticas respecto a la muerte del diputado federal Zenyazen Roberto Escobar García, coordinador de los 30 legisladores de Morena y sus aliados del PVEM y PT (18 por mayoría relativa y 12 por representación proporcional), está resuelta.
Zenyazen está muerto.
En símil de la realidad veracruzana adaptado de la Crónica de muerte anunciada, sólo falta desarrollar las respuestas del «cómo», «por qué» y desenrollar el argumento del «para qué».
Tres reactivos que deberán ser respondidos por la Fiscalía General de la República con datos coadyuvantes —en encuadre *ad hoc* del lenguaje criminalístico— aportados por la Fiscalía General del Estado, que ofrezcan datos concisos, precisos y macizos, que llenen de datos certeros la frase políticamente correcta del titular de la Secretaría de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil respecto al «lamentable fallecimiento con arma de fuego».
En el transcurrir de las horas, los peritos investigadores federales someterán a las pruebas periciales la frase «no fue un atentado porque el carro está a un lado, fue interno», hasta encontrar hilos conductores que conduzca a la verdad ministerial.
Los móviles no deben ventilarse en radio bemba.
El hecho no debería ser manoseado por la especulación.
Habrá que esperar información de la FGR.
El reloj político es, sin embargo, imparable y se empalmará necesaria y obligadamente con las investigaciones de la muerte —por herida de bala en la sien izquierda— del del legislador por el distrito 16 con cabecera en Córdoba.
El jueves 10 del mes corriente iniciará el largo proceso rumbo a las votaciones intermedias del 6 de junio del año venidero.
En Veracruz se jugarán por el principio de mayoría relativa 19 distritos electorales de los 300 que entrarán en acción renovadora.
Son las curules de San Lázaro que deberán ser ocupadas en su mayoría por legisladores afines al proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Es la cuota que deberá empatar o mejorar la gobernadora Rocío Nahle García como jefa de facto de Morena y sus aliados en territorio veracruzano, partidos que en la elección pasada se llevaron 18 butacas a fuerza del voto directo, apenas desviados del carro completo en el distrito 4 que les conculcó la actual alcaldesa boqueña María Josefina Gamboa Torales.
El calendario del 2027 también implica la conformación de la LXVIII Legislatura veracruzana que acompañará a la gobernadora Nahle en el segundo trecho de su sexenio.
Las cifras alegres pero certificables ahí están. Morena y aliados se llevaron 29 de 30 distritos, sólo derrotados —otra vez en el ámbito de la aldea— por el Partido Acción Nacional en la persona de Indira de Jesús Rosales San Román, quien ocupa una curul en la avenida Encanto en representación del distrito local16.
Luego entonces la muerte del pastor de los legisladores veracruzanos en San Lázaro será un hecho que chapaleará en las aguas del proceso electoral venidero.
La muerte de Zenyazen Roberto Escobar García, diputado federal de Morena por el Distrito 16 de Córdoba, no sólo conmociona a Veracruz. Abrió una pregunta que difícilmente puede cerrarse con una declaración política: ¿qué ocurrió realmente la mañana del viernes 4 de septiembre en la carretera federal Xalapa-Veracruz?
Escobar, de 42 años, fue localizado sin vida dentro de un Mercedes-Benz negro, estacionado a un costado de la carretera federal 140, en las inmediaciones de La Gloria/Chichicaxtle, municipio de Puente Nacional. La Fiscalía estatal confirmó el fallecimiento y posteriormente la Fiscalía General de la República atrajo la investigación por tratarse de un legislador federal.
Hasta ahí están los hechos esenciales.
Después empiezan las preguntas planteas al principio de esta entrega.
Y aquí comienza el verdadero problema periodístico.
Que no existan daños evidentes en el automóvil no significa, *per se*, que esté demostrado un suicidio.
La propia gobernadora Rocío Nahle pidió esperar los resultados de la necropsia y de las investigaciones de la FGR.
Es la línea que debemos seguir todos, incluidos los periodistas, comentócratas, analistas, reporteros de investigación y aprendices de *Mandrakes*.
La titular del ejecutivo veracruzano reconoció no tener información adicional y llamó a esperar los resultados periciales de la FGR.
Y esa prudencia debería ser la regla.
Hay otro elemento que ha llamado poderosamente la atención.
El diario porteño Notiver reportó que el cuerpo presentaba un impacto de bala en la zona izquierda de la cabeza y que había una pistola colocada entre las piernas del legislador. El mismo medio consignó manchas de sangre en la pierna derecha y en la mano izquierda, además de sangre que salía por el oído izquierdo.
Si, como ha publicado Notiver y como se ha comentado en el entorno periodístico, Zenyazen Escobar era diestro, entonces la ubicación de la herida en el lado izquierdo de la cabeza constituye una circunstancia que merece ser explicada técnicamente.
Pero aquí hay que ser muy claros: ser diestro y tener una herida en el lado izquierdo de la cabeza no demuestra que no haya sido suicidio.
Tampoco demuestra que haya sido homicidio.
«Para que adivinar lo que va a suceder», cita regularmente el columnista José Luis Enríquez Ámbell en referencia a don Adolfo Ruiz Cortines.
En las últimas horas comenzaron a circular publicaciones que relacionan a personas cercanas al diputado con negocios, contratos y operaciones económicas. Algunas de esas versiones han sido retomadas a partir de investigaciones periodísticas de Latinus y otros medios.
Eso merece investigación periodística, sin duda.
Pero una cosa es preguntar si existen posibles líneas de investigación y otra muy distinta es afirmar que esas circunstancias constituyen el móvil de la muerte.
No hay que confundir contexto con evidencia criminal.
La misma responsabilidad debe aplicarse a la hipótesis del suicidio.
Que el automóvil no presente daños externos, que hubiera un arma en el interior y que la herida haya sido producida por proyectil de arma de fuego son elementos que los investigadores deben valorar conjuntamente. No constituyen, aislados, una sentencia.
Y ahí hay una diferencia fundamental entre el periodismo y la propaganda.
El periodismo puede decir: esto ocurrió, esto dijo el funcionario, esto publicó determinado medio y estas preguntas permanecen abiertas.
La propaganda dice: ya sabemos qué ocurrió.
Y en el caso Zenyazen todavía no sabemos.
Notiver incluso publicó una reflexión particularmente provocadora bajo el título «Suicidio o atentado», recogiendo las declaraciones de Ricardo Ahued sobre la ausencia de indicios de un ataque externo y, al mismo tiempo, señalando que la hipótesis del suicidio no convencía a diversos actores y comentaristas.
***… de otro costal.***
Hace un par unas semanas, el jueves 20 de agosto, obtuvo su titulo de licenciado en Ciencias y Técnicas de la Comunicación mi amigo y compañero de propedéutico en la UV campus Coatzacoalcos, Octavio Orozco Salmerón.
Tres décadas después de correr tras una pelota de futbol en las dunas del campus de las instalaciones de nuestra madre nutricia en Coatza, el querido «Butragueño» de los galácticos conformado por una variopinta familia de estudiantes procedentes de todos lados, obtuvo su certificado.
Fue ocasión para hacer doble festejo porque también significó la primera titulación de un egresado en el incipiente periodo directivo de la Facico del doctor Emilio Ortiz Medina, dirigente estudiantil donde Butragueño abrevó sus primeros conocimientos en la grilla política.
Felicidades a los dos, extensivo para los miembros del jurado, los doctores Jorge León (presidente del jurado) y José Luis «El Gallito» Rogel Montalvo (secretario).
Larga vida a nuestra Facico.
*columnacarpediem\@gmail.com*



