Inocencio Yáñez Vicencio

Cada Frente es distinto a otro. Podríamos decir que no uno sino muchos y no los veo, al menos por ahora como círculos concéntricos sino que vistos históricamente, aún aquellos que parecieron por una consigna externa, cada uno responde a circunstancias concretas y muy particulares. La teoría ha hecho un esfuerzo por partir de lo que tienen en común, abstracción que sirve si no se aisla demasiado de la realidad.

La ignorancia como la arrogancia académica se vuelven estériles, inutiles y perniciosas cuando no se contrastan. Cada teoría como cada experiencia solo tienen validez mientras sobrevivan al cotejo.

Cuando tomamos la vida como un aprendizaje – Habermas, debemos saber que morimos en el momento que nos cerramos al saber, en ese instante somos muertos en vida, por más que hagamos presencia apelando a alguna toga o pedigrí.

Abrir un libro no es otra cosa que un acto de búsqueda de saber, de acercarnos no únicamente a nuevos datos o información sino también a la nuevas interpretaciones y teorías que producen. Abrir un libro es un acto de humildad que nos aleja de la tentación de hacer pasar títulos profesionales por títulos nobiliarios. El conocimiento ahí está. Vallamos a su encuentro o reencuentro.

En virtud que parece que va consensuàndose la estratégia de un frente para detener la destrucción de las instituciones de equilibrio de la República y las reglas democráticas, he hurgado textos de algunas autoridades sobre este tema, como el libro de Eric Hobsbawn, historiador  inglés de prestigio universal, que titula: Política para una izquierda radical, que contiene un apartado con el rótulo de: Cincuenta años de frentes populares. Que contiene luces que pueden ayudar a entender de qué hablamos cuando hablamos de un frente.

Haciendo a un lado algunos juicios en que discrepo, voy a centrarme en las aseveraciones que pienso pueden ser útiles para un debate que está abierto.

1. Ningúna estrategia está destinada al éxito, aunque algunas estén destinadas al fracaso.

2. La búsqueda de la píldora mágica, garantizada por científicos de bata blanca o de bandera roja, y con absolutas garantías de curar el cáncer, el cólera, el reumatismo y el resfriado común o sus equivalentes políticos, pertenece al campo del autoengaño y la publicidad más que al de la política.

3. No sé puede pedir a los partidos radicales que se vuelvan morerados ni a los moderados radicales.

4. Las amalgamas producen sorpresas como aquella en que, en 1938 el Partido Comunista británico pidió a sus aliados apoyasen a Churchill, del mismo modo en que  Churchill sorprendió en 1941solicitandi apoyo para Stalin, ante el enemigo común que era el nazifascismo.

5. Efectivamente, deben ganar el liderazgo de una amplia alianza de las fuerzas sociales interesadas en la restauración de la República y las reglas democráticas.

6. Trae a cuenta que el búlgaro Jorge Dimitrov, dijo: nuestra tarea inmediata no es la realización del socialismos , sino la consolidación del sistema democrático y parlamentario.

7. Cuando tales coaliciones o frentes son necesarios, consisten , por tanto , en una variedad de grupos y organizaciones con puntos de vista muy diferentes… Están Unidos sólo contra un enemigo común, que para algunos participantes representa sólo el primer paso mientras que para otros marca el punto más avanzado al que son capaces de llegar en aquel momento. Recuerden que en 1910 aquí hubo una revolución maderista que únicamente quería un cambio político pero el golpe del chacal Huerta, radicalizo a los revolucionarios que la transformaron en una revolución social.

8. No es menor encarar el reto político, no hacerlo correctamente, puede ser peor para los opositores a una barbarie, si una mala negociación ( aquí se habla de articulación, si está se toma como que uno pretenda engullir a los otros ),  termina por convertir en antagonistas a antiguos aliados, neutrales o indiferentes, permitiendo así que se afiancen los autócratas.

9. Los opositores no pueden permitirse olvidar la estrategia y la política – aislar al adversario, ganar amigos, conquistar la opinión pública, construir su propia hegemonía ideológica e influir en la gente y ganar el debate de todos los días, no caer en la trampa de la aritmética y las encuestas que son prolegómenos del fraude oficial.

10. Distinguir claramente un Frente Electoral de un Frente político y más de un Frente social.

Observaba Beatríz Pagés, en su conferencia del pasado viernes 4 de septiembre, que el Frente contra los depredadores de la nación debe ser amplio, que los partidos deben hacer un Pacto con la sociedad, entiendo y espero hacerlo correctamente, con la sociedad civil y sus organizaciones, basta de que abrirse a la sociedad se interpreta como ceder plurinominales a hombres y mujeres sin militancia, que de sus errores sólo castigue el elector al partido postulante. Las postulaciones deben ser para compensar el trabajo de los militantes, finalmente los partidos no son otra cosa que sociedad organizada. Los que sean llevados a los cargos públicos deben salir del closet , tomar partido, que como bien dice Weber, la política empieza por tomar partido, que paguen los costos del desgaste político y de los colores que abracen.

No sólo es Colima, es todo México donde se grita: fuera, fuera, fuera Claudia Sheinbaum. Nadie en la silla presidencia a una jefa de una facción, queremos una presidenta. Ella es la que nunca se quiso sentar ahí y gobernar. El pueblo sabe que reina pero manda, porque el patrón está en Palenque, al acecho de fuerzas que desató y que hoy ya no puede controlar.