Salvador Muñoz
Los Políticos
Qué mala suerte tiene la GoberNahle. Cada vez que a Veracruz le va extraordinariamente bien, aparece algún periodista empeñado en arruinarle la semana… Ahora fue Mario Maldonado.
Este miércoles, el columnista de El Universal publicó que instituciones bancarias de capital gringo comenzaron a cerrar o solicitar el retiro de cuentas vinculadas con la gobernadora de Veracruz y su entorno familiar.
Según las fuentes consultadas por Maldonado, incluso una institución financiera de capital estadounidense que opera en México, habría pedido a Nahle y algunos de sus cercanos terminar su relación bancaria y retirar sus recursos.
Hasta aquí, antes de que alguien empiece a pedir cárcel, extradición o una temporada nueva de Narcos, no existe, hasta ahora, confirmación oficial del gobierno estadounidense, del Departamento del Tesoro, de la OFAC, de algún banco involucrado ni de autoridad mexicana alguna. Es información periodística sustentada en fuentes que conocen esos procesos… y que hace mucho ruido, sobre todo porque no es la primera vez.
Apenas en junio pasado, Código Magenta publicó que autoridades financieras estadounidenses habrían ordenado revisar cuentas personales y familiares de siete gobernadores mexicanos, entre ellos aparecía Rocío Nahle.
Entonces se habló incluso de que dichas revisiones podrían desembocar en congelamientos. La GoberNahle respondió que era falso. Y el asunto, como tantos otros en Veracruz, pasó de escándalo a “fake news” con “la velocidad administrativa” necesaria.
Ahora vuelve. Mario Maldonado señala que las instituciones financieras estadounidenses estarían realizando revisiones de cumplimiento sobre personas políticamente expuestas –las famosas PEP– examinando perfiles de riesgo, familiares, asociados, origen de los recursos y posible exposición a actos de corrupción.
Pero calmantes montes… eso tampoco significa que Nahle esté acusada de lavado de dinero ni que Washington haya ordenado cerrar “todas sus cuentas”.
Hay una distancia enorme entre una cosa y otra, aunque tampoco es precisamente una tarjeta de felicitación del banco. Lo verdaderamente entretenido comenzará después porque habrá que esperar la explicación de “lo que realmente está ocurriendo”.
Si no la da la Gobernadora, seguramente aparecerá algún columnista, intérprete del pensamiento nahlista o traductor simultáneo de Palacio, para explicarnos que los bancos no están cerrando cuentas, sino reconociendo el extraordinario desempeño económico de Veracruz. Más o menos. Y es que ya conocemos el argumento. Cuando aparece una nota incómoda, una investigación, una crítica nacional o algún señalamiento contra la administración estatal, generalmente hay una explicación superior que las mentes simples no alcanzamos a comprender: Es porque a Veracruz le está yendo bien. Debe ser eso.
Quizá los bancos estadounidenses contemplaron las carreteras impecables, los hospitales rebosantes de medicamentos, la seguridad envidiable, las finanzas públicas convertidas en ejemplo mundial y dijeron:
–¡Caramba! ¡Detengan esas cuentas antes de que Veracruz se convierta ya no en Dinamarca, sino en Suiza!
Sarcasmo aparte, el asunto merece atención precisamente porque hasta ahora no existe confirmación oficial. Ni debe condenarse a nadie a partir de fuentes anónimas ni puede despacharse automáticamente toda publicación incómoda como producto de una conspiración. Lo periodísticamente responsable es esperar documentos, confirmaciones y respuestas. Pero también recordar los antecedentes.
Porque cuando un señalamiento aparece una vez, puede ser rumor. Cuando reaparece meses después, desde otro espacio periodístico y con nuevos detalles, por lo menos merece una explicación mejor que el viejo comodín de que todo se debe a que “están atacando a Veracruz”. Por ahora, Nahle no está en una lista pública de sancionados.
Está, según el reporte de Maldonado, en la mira bancaria. Y mientras aparece “lo que realmente pasó”, no se preocupen. Seguro es por lo bien que nos está yendo.




