Salvador Muñoz
Los Políticos
Aureliano Hernández Palacios Cardel ya colecciona “No” de Rocío Nahle.
El primero se lo llevó, según contamos aquí hace unas semanas, cuando habría querido incorporar a Javier Herrera Borunda a aquella fotografía en Palacio de Gobierno y posteriormente al presídium de un evento entre la Auditoría Superior de la Federación y el ORFIS.
No.
Ni foto ni presídium para el amigo.
(Chéquenlo aquí: https://lospoliticosveracruz.com/?p=179001)
Ahora llegó otro “No”, sólo que más sabroso:
No conoce Veracruz.
La gobernadora Rocío Nahle cuestionó la exigencia de la ASF de enviar las listas de asistencia de todo el magisterio veracruzano. Consideró inusual el requerimiento y explicó las dificultades que representa recopilar semejante documentación en comunidades rurales y zonas de difícil acceso.
Hasta ahí, choro administrativo.
El “pex” es cuando Nahle le pone nombre, apellido y domicilio al asunto: Aureliano es de Xalapa, dijo, pero “no conoce Veracruz”.
Traducido sin tanta diplomacia, prácticamente le dijo ignorante de la realidad veracruzana.
Y aquí empieza lo canijo.
Aureliano Hernández Palacios Cardel no es un dirigente partidista al que se le pueda aventar una pedrada política y esperar el boletín de respuesta. Tampoco es un diputado de oposición con ganas de conseguir ocho columnas. Es el Auditor Superior de la Federación.
Es decir, el señor que encabeza la institución encargada de revisar qué se hizo con buena parte de los recursos federales que aterrizan en Veracruz.
Quizás Aureliano no conozca la sierra de Zongolica, las brechas de la Huasteca o lo complicado que puede resultar conseguir la firma de un maestro que trabaja donde todavía llegar representa una excursión y a donde llega la Coca Cola, pero no las camionetitas de la Salud ni el Internet… Pero su trabajo no es hacer turismo. Su trabajo es conocer las cuentas. Y ésas sí las va a conocer.
El desencuentro tampoco llega en el vacío. En febrero, la propia Nahle había cuestionado a la ASF por la revisión de la Cuenta Pública 2024. Entonces reclamó que no se hubiera considerado totalmente la documentación presentada para solventar observaciones e incluso dijo haber hablado con el Auditor para pedir que revisaran todo. En aquel momento el reclamo era: “revisen bien!”. Ahora, con las listas del magisterio, pareciera ser: “pero tampoco se emocionen”.
Y enfrente está la Cuenta Pública 2025, el primer año completo de la administración de Rocío Nahle. La ASF incluyó a Veracruz dentro de su programa de fiscalización con revisiones que alcanzan rubros sensibles del gasto público estatal. Por eso el “no conoce Veracruz” no es cualquier frase.
Políticamente, abrir un frente con quien sostiene la lupa puede ser aquello que nuestras abuelas resumían mucho mejor que cualquier manual de estrategia: ponerse a las patadas con Sansón.
No porque el Auditor pueda actuar a capricho –la fiscalización tiene procedimientos, reglas y tiempos– sino porque resulta innecesario convertir una diferencia institucional en un intercambio personal, más cuando todavía hay cuentas pendientes del pasado.
Apenas recientemente, Aureliano confirmó que continúan abiertos procesos relacionados con recursos federales ejercidos durante la administración de Cuitláhuac García y que todavía existe documentación en revisión. Ahí está la paradoja.
Nahle llegó prometiendo poner orden después de Cuitláhuac. Ha marcado distancia con personajes, decisiones y hasta desórdenes heredados del sexenio anterior. Si alguien tendría interés en que la ASF revise hasta debajo de las alfombras, sería precisamente ella… siempre y cuando las alfombras revisadas sean las anteriores porque ahora, ya hay nuevas. Las de 2025. Y después vendrán las de 2026.
Por eso Aureliano podría tomarse con absoluta tranquilidad aquello de que no conoce Veracruz. Tiene tiempo para remediarlo.
Puede empezar por Sefiplan, seguir por Salud, darse una vuelta por Educación, Seguridad, obra pública y todos aquellos lugares hasta donde lo lleve la fiscalización federal. Hasta Javier Herrera podría acompañarlo en el tour. Después de todo, según aquella historia que contamos, por querer meterlo a la foto empezó la colección de “No” de Aureliano:
El primero fue: No entra Javier; el segundo: No conoce Veracruz.
Nada más que cuidado con el tercero. No vaya a ser que después de tanto recorrer expedientes, solventaciones, observaciones y cuentas públicas, Aureliano termine respondiendo: —Tiene razón, Gobernadora… no conocía Veracruz.
¡Pero ya me lo estoy aprendiendo cuenta por cuenta!




