Brenda Caballero
Números Rojos

La mayoría de la gente que me conoce no puede entender porque no me gusta la cerveza; a veces hasta pena me da cuando me invitan una y digo que no; de inmediato dicen: “qué fresa”o “qué payasa”, pero mi rechazo a la cerveza viene desde pequeña.
Aún recuerdo a mi abuela, vaciando de su “caguama” traída de la tienda de la esquina un poquito de cerveza en un vasito para dármelo en ayunas, según ella para la bilis (me imagino que por lo amarga), ¿se imagina Usted darle cerveza a una niña de 8 años?, yo le puedo decir, es horrible y traumatizante, situación que a la fecha no supero.
Pero no pretendo contarle mis traumas, (pues tengo muchos) simplemente el hecho de recordarlo fue la relación que hice de la famosa caguama con el pino de navidad.
Por supuesto que no se parecen en nada, pero le comentaba a mi esposo que es muy triste y deprimente que una vez terminada la época navideña la gente que compró pinos naturales para que les adornara y aromatizara, su casa los tire a la basura o los arroje a la calle para que se los lleven los carros de basura. Vamos, hay hasta familias que acuden a cortarlo a varios kilómetros de su casa y lo traen en el techo de sus vehículos.
¿Le parece justo el fin de estos pinos? ¿Qué hacen al respecto nuestras Autoridades de Medio Ambiente y los grupos ambientalistas? ¿Por qué gastar en gasolina para traerlo y no invertir un poco de tiempo en reciclarlo?
Este es un punto que siempre me alega mi marido cada año cuando compro un pino natural, pues me dice que solo lo tendremos un mes y lo echaremos a la calle, ¡peor que perro! ¡peor que anciano dejado sin herencia en el asilo!, ¿será por ello que todavía está en mi casa? El pino, no mi marido.

Mi contestación de siempre es que existen viveros que se dedican a sembrar pinos con ese fin, pero su opinión no cambia. Tal vez en el fondo tenga razón, no es justo cortar un árbol por el ego de que esté un mes de visita en tu casa, y después lo saques y te olvides de su destino final.
Este año me comentaba que en el estado de México, ya se podía rentar un pino por 5 semanas y después regresarlo para que continuara su vida. Lástima que en Veracruz no estuvo esa opción disponible ¿se imagina el olor y el color de un pino que conserva su raíz?
Entonces surgió la caguama, pero no para tomármela y hacer gestos con su amargura, más bien recordé que como su envase es retornable, en la tienda que la compras debes dejar un importe y cuando entregues la botella de cristal, te regresaran tu dinero.
¿Por qué no hacer lo mismo con los pinos de navidad? ¿Cuántos pinos tirados o quemados evitaríamos?
Simplemente si cuando compráramos un pino navideño nos exigieran dejan un importe de 100 pesos, hasta que regresemos el pino para su recicle ¿cree que la gente no regresaría en enero por su dinero?
Por supuesto que sí, hasta andaríamos buscando pinos en toda la ciudad, para llevarlos al centro de reciclaje.
Así es que si Usted aún tiene su pino en casa no sea cruel con él y recíclelo, ya sea volviéndolo a utilizar el próximo año pintándolo de color blanco, dorado o plateado o llévelo a algún Módulo para que lo reciclen y lo conviertan en composta, artesanía o en último de los casos leña para panaderías.
Recuerde no haga lo que no quiera que le hagan y por favor no le dé cerveza a sus niños.

brendacaballero1@hotmail.com