Salvador Muñoz
Los Políticos
En Veracruz hay Puentes que comunican… y otros que nomás sirven para el paso de la mentira.
Porque en medio del dolor –ése que no admite discursos ni poses– dos familias de Tenextepec buscan a sus desaparecidos mientras la región se estrangula con bloqueos carreteros. La exigencia es simple: que aparezcan con vida. Lo que aparece, en cambio, es un fraude.

Jorge de la Puente Ruiz, secretario del Ayuntamiento de Ayahualulco, decide aparecer en la escena… pero no como lo que es, sino como lo que le conviene. Se presenta como “enlace” del Gobierno del Estado, como si la Secretaría de Gobierno le hubiera dado vara, sello y voz. Y por si el guión no fuera suficiente, remata el personaje con vestuario: camisa de la Dirección General de Política Regional.
Uniforme puesto, papel asumido, pero… ¿autoridad? Ninguna.
Aquí hay dos opciones, y ambas huelen mal:
O el señor tiene un don sobrenatural para multiplicarse –secretario municipal por la mañana, operador estatal por la tarde– o estamos ante un caso burdo de usurpación de funciones… con todo y utilería oficial.

Y mientras él juega al delegado, los habitantes de Tenextepec gastan saliva creyendo que están dialogando con alguien que puede resolver. Spoiler: no puede, no tiene facultades, no tiene competencia, no tiene nada… salvo la camisa.
Pero lo verdaderamente sabroso –y preocupante– no es el numerito de De la Puente.
Es el aplauso cómplice.
Ahí, al ladito, como quien no quiere la cosa, estaba el regidor del Ayuntamiento de Perote, José Juan Martínez. No como víctima del engaño, no como espectador inocente… sino como testigo con conocimiento de causa. Porque si alguien sabe quién es De la Puente, es él.
Y aún así, callado.
Ahí es donde el asunto deja de ser farsa individual y se convierte en sociedad de simulación. Porque una cosa es que uno se disfrace… y otra que el de junto le acomode el sombrero.
¿Alcahuetería?
¿Conveniencia?
¿O simple gusto por ver cómo se le toma el pelo a la gente en medio de una crisis?
Mientras tanto, la Comisión Estatal de Búsqueda emite boletines; la Fiscalía, trabajando; las familias, en angustia… y en la escena, un funcionario municipal jugando a ser estatal con la bendición silenciosa de un regidor que, en lugar de poner orden, prefirió hacer comparsa.
La pregunta obligada es para arriba:
¿Qué dice el titular de Política Regional, Adolfo Toss Capistrán?
¿Está enterado de que sus “delegados” salen en versión pirata?
¿O aquí ya cualquiera se pone la camisa y sale a operar en nombre del Gobierno?
¿Así tan jodidos están en la secretaría de Gobierno?
Porque si eso es permitido, entonces no estamos ante un error… estamos ante un método.
Y vaya método:
Simular autoridad, ocupar el vacío institucional y capitalizar el desconcierto ciudadano.
Jorge de la Puente Ruiz presume en redes once meses como delegado de Política Regional. Le alcanzaron para dos cosas: aprender el libreto… y quedarse con la camisa.
Lo demás –la seriedad, la responsabilidad, el respeto por la gente– eso sí, nunca le llegó.
Porque en Veracruz, ya quedó claro, hay puentes que no conectan… sólo sirven para cruzar la mentira de un lado al otro.



