¿BIENESTAR ANIMAL… O COBRO DISFRAZADO?

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Alan Sayago Ramírez
Una Visión Ciudadana

En Tecate, Baja California, el gobierno anunció el Registro Único Municipal de Mascotas con un mensaje muy bonito: no es para cobrar, no es para controlar, es por el bienestar. Todo suena bien, casi como anuncio de croquetas premium. Pero entre tanta buena intención aparece un detallito: para algunos perros hay que pagar 1 UMA (unos 117 pesos). Y ahí es donde uno empieza a pensar… bueno, bienestar sí, pero con recibo.

El economista Eugenio Lahera, en Políticas públicas: formulación, implementación y evaluación, dice algo muy sencillo: una política pública tiene que funcionar en la vida real, no solo en el discurso. O dicho en versión barrio: no basta con prometer, hay que cumplir. Porque si dices que es por bienestar, pero metes cobros sin explicar bien para qué sirven, la gente no ve política pública… ve trámite con causa.

Aquí el gobierno dice: “el registro es gratis”. Y sí, es cierto. Pero la licencia para perros “potencialmente peligrosos” sí cuesta. Y entonces la pregunta es muy básica: ¿qué te dan a cambio de pagar? ¿Te capacitan como dueño? ¿Hay revisiones? ¿Te enseñan a manejar al perro? ¿O solo pagas y ya, como si fuera tenencia vehicular versión canina? Porque si solo es pagar, no estás resolviendo el problema… estás poniendo taquilla.

Desde la teoría de Lahera, esto es un problema clásico: políticas bien intencionadas, pero incompletas. Porque no se trata solo de crear reglas o cobrar cuotas, sino de lograr que las cosas cambien. Si no hay vigilancia, educación ni seguimiento, el cobro se vuelve simbólico. O peor: se vuelve una forma elegante de decir “hazte responsable tú”… pero sin ayudarte a serlo.

Y aquí entra la vieja confiable de los gobiernos: resolver problemas complicados con soluciones fáciles. Registrar y cobrar es rápido, barato y luce bien. Educar, vigilar y sancionar ya es otra historia: cuesta dinero, tiempo y genera conflictos. Y claro, eso no se ve tan bonito en Facebook como cortar listón y subir foto con perrito.

Si miramos a Chile y su Ley de Tenencia Responsable de Mascotas, allá intentaron algo más completo: microchips, reglas más estrictas y control real. ¿Y qué pasó? El reglamento fue retirado por el gobierno de José Antonio Kast antes de consolidarse. O sea, ni con todo el paquete armado es garantía de éxito. Ahora imagina una versión más ligera… pero con cobro incluido.

Volviendo a Tecate, el registro no es mala idea. Es un buen inicio, sirve para ordenar y entender el problema. Pero cuando te dicen “no es recaudatorio” y luego aparece un pago, pues normal que la gente levante la ceja. No por desconfiada, sino por experiencia: en México el problema no es pagar… es pagar y que nada cambie.

Lo dice Lahera de forma elegante, pero se entiende fácil: una política pública sirve cuando cambia la realidad. No cuando genera más trámites. Si pagar 1 UMA no reduce ataques, abandono o maltrato, entonces no es solución… es simulación con recibo.

Tecate no está haciendo algo absurdo, está haciendo lo que muchos gobiernos hacen: empezar bien. El problema es quedarse ahí. Porque registrar no resuelve y cobrar tampoco. Y si no hay seguimiento, educación y vigilancia, todo se queda en buenas intenciones.

Al final, una política pública no se mide por cuánto cobra ni por cuántos registros tiene, sino por si mejora la vida de la gente. Si no lo hace, entonces lo único que tendremos será un sistema muy ordenado… donde hasta el desorden ya paga cuota.

Alan Sayago Ramírez.

Delegado de la asociación política Estatal GAMEC, licenciado en Derecho, maestro en política y gestión pública y Doctorante en Derecho.

Redes Sociales: @alansayagor