LOS CIEN DÍAS DE LALO

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Sergio González Levet

Sin tacto

Cien días es un espacio temporal en el que pueden caber muchas cosas. Son, por ejemplo, tres meses y un tercio; 14 semanas y un cuarto… pero también se puede ensayar a meter en ese lapso muchas acciones y varios proyectos, sueños, ilusiones hechos realidad.

     También una centena es un periodo en el que puede no hacerse nada, que no deja tiempo para producir a los morosos, a los mezquinos, a los perezosos… pero no es el caso.

     En Tierra Blanca, por ejemplo, ese centenar de jornadas ha servido al joven y flamante Presidente Municipal, Edwing Eduardo González Fernández, para establecer el modelo sobre el que trabajará en lo que le resta para cumplir los cuatro años que le dio el mandato popular con el voto mayoritario de los ciudadanos.

     Y los terrablanquenses han visto que es bueno, porque en el informe por sus primeros cien años detalló una larga serie de resultados en favor del municipio y de sus habitantes, que merecieron el aplauso y el reconocimiento de sus paisanos, complacidos porque eligieron a un alcalde lleno de ímpetu juvenil, pero al mismo tiempo preparado en lo académico con un título en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Cristóbal Colón del Puerto de Veracruz y también con una gran experiencia por su trabajo como Secretario del Ayuntamiento próximo pasado de su tierra.

     Destaca en esta etapa inicial el apoyo que el licenciado Eduardo González Fernández (“Llámenme Lalo, por favor”) ha dado al deporte. Él mismo un magnífico jugador de futbol, cuyas hazañas en la grama aún se recuerdan y en momentos hasta las repite cuando se puede dar un tiempo extra para practicar el juego que mejor juega y que más le gusta. No obstante, el alcalde ha tomado en cuenta también las otras disciplinas físicas, y así se han ido mejorando canchas, instalaciones, equipamiento, a los que se han sumado apoyo a equipos para que puedan participar en competencias regionales y estatales.

     Pero en cien días pródigos hay tiempo para mucho más, y por eso Lalo González ha puesto a trabajar a su comuna y a su profesional equipo de colaboradores para mejorar la infraestructura urbana. Así, se pueden ver ahora las calles sin baches, los tubos de agua potable sin fugas, las banquetas y guarniciones debidamente cuidadas y pintadas.

     Cuando alguien trabaja con honestidad y denuedo consigue grandes resultados, y por eso los hijos de la Novia del Sol disfrutan ahora de vacunas para sus hijos, de mejor atención médica, de servicios municipales eficientes, de caminos rurales reparados, de una excelente atención a los usuarios que acuden a solicitar atención en las oficinas del Ayuntamiento.

     A cien días, los paisanos del alcalde Lalo González han visto que no se equivocaron al votar por un nativo de esta tierra que lo está dando todo por el bienestar de su gente.

sglevet@gmail.com