Sergio González Levet

Sin tacto

Probablemente fue un asesor remoto desde alguna oficina escondida el que tuvo esta vez la ocurrencia de seguir hundiendo la simpatía popular de la Cuarta Transformación a través de acusar tan rápida como sospechosamente a dos presidentes municipales procedentes de Movimiento Ciudadano.

 Los indiciados son Raúl González Martínez, alcalde de Ixhuatlán del Sureste, a quien la Fiscalía estatal señala con dedo flamígero de que está relacionado con el secuestro, tortura y muerte de la periodista Roxana Guzmán.

 El otro es el munícipe de Úrsulo Galván, Bertín Bravo Montero, a quien denuncian que tuvo que ver directamente con la desaparición aún no resuelta del empresario Héctor Ramos Sánchez y su guardaespaldas Ignacio López.

 En el caso de Raúl González, parece muy apresurada la acusación que le han montado a partir de un “testigo protegido”, quien declara muy superficialmente y de oídas que escuchó cómo el edil ixhuatlanense dio la orden de que secuestraran y asesinaran a Roxana. Levanta sospechas el que este hecho que tuvo repercusiones nacionales e internacionales se esté desviando muy convenientemente hacia un alcalde de oposición, cuando hay otros funcionarios de la Cuatroté que pudieran estar inmiscuidos, y a los que no se les ha tocado ni con el pétalo de una rosa.

 La impunidad de que gozan todos los morenos es un hecho demostrado fehacientemente en innumerables casos en que han sido y están siendo señalados, entre los que destacan varios gobernadores guindas del norte del país.

 Y en el caso de Berlín Bravo, igualmente se ha actuado en su contra de veloz manera, al grado de que en muy pocos días será puesto en la picota de la Legislatura estatal para ser desaforado.

 No soy agente investigador público ni privado y por tanto no me ocupo de señalar inocencias o culpabilidades, solamente digo que resulta demasiado coincidente que dos autoridades municipales que ganaron por los naranjas, el partido que dio la sorpresa el año pasado al colocarse como la segunda fuerza electoral, de pronto estén a punto de dejar también la presidencia para la que fueron electas en junio del año pasado.

 Ya les habían quitado a la mala las alcaldías de Poza Rica y Papantla, después consiguieron que el ganador de Las Choapas se pasara a las filas del partido oficial, y con eso MC quedó de 41 con 39 alcaldías. Y ahora la guadaña va por el lado de la Fiscalía, que le quitaría otros dos ayuntamientos por la vía del desafuero.

 El problema real es que la idea de atacar a autoridades municipales que fueron electas por sus respectivos pueblos, es una estrategia que en lugar de acarrear simpatías crea entre los electores un clima de desconfianza.

 El Gobierno del Estado enfrenta un problema de credibilidad, aunque quieran negarlo con encuestas hechizas, acusaciones falsas y declaraciones atrevidas. El fantasma de una derrota en 2027, tanto en lo local como en lo federal, sigue creciendo, y mal abonan estas tácticas totalmente impopulares.

 Una sociedad tan politizada e inteligente como es la veracruzana requiere de medidas mucho más inteligentes para ser convencida. Y más si se enfrentan a políticos tan preparados y eficientes como Dante Delgado Rannauro y Luis Carbonell (a quien ya consideran los morenos como “Cabrón él”).

sglevet@gmail.com