Este día, en Xalapa, el gobierno nos invita cordialmente al Desfile del Bienestar, un evento tan inclusivo y alegre que no puedes llevar absolutamente nada. Ni ideas, ni objetos, ni ganas. Sólo tu presencia dócil y tus manos vacías.
¡Porque ojo! no se permitirá que el ciudadano promedio cometa el gravísimo delito de comer, beber, vapear o respirar con estilo. Están prohibidos los cigarros electrónicos, vapeadores, bebidas alcohólicas, hieleras, envases de vidrio o aluminio… no vaya usted a hidratarse de forma neoliberal.
Tampoco puede llevar dispositivos con láser (por si se le ocurre apuntar a la realidad), objetos punzocortantes (ni siquiera el sarcasmo), cinturones (porque la dignidad estorba), aerosoles de cualquier tipo (ni desodorante, compañero), pirotecnia, alimentos y bebidas (el bienestar se pasa en ayunas), drogas o estupefacientes (sólo las oficiales cuentan), luces de bengala, armas de fuego (ésas se usan en otros contextos), ni tripiés, drones, monopiés o selfie sticks… no sea que documente algo.
En resumen: vaya usted, pero no lleve nada.
Ni agua, ni comida, ni cámara, ni cinturón, ni vape, ni ganas de vivir.
Vaya ligero, vaya vacío, vaya agradecido.
Eso sí, el desfile se llama del Bienestar.
Porque nada dice “bienestar” como pasar horas parado, con sed, hambre y vigilancia, celebrando que no te dejaron llevar ni una botella de agua.
Bienvenido al evento donde el único objeto permitido es la obediencia.



